Entrevista con Cristina Rivera Garza

Cristina Rivera Garza, autora, entre otros, del polémico libro Había mucho humo o niebla o no sé qué (Random House, 2016) dice: “Si yo hubiera creído que escribir quería decir darle gusto a alguien, jamás habría escrito. Para mí la escritura sigue siendo un ejercicio fundamentalmente crítico.” Para la novelista y ensayista, el mejor libro es el que incomoda y toca fibras sensibles.

Alejandra Costamagna entrevista a Rivera Garza en la revista Dossier:

No fue su alumna ni su amiga ni su discípula. No intercambió cartas ni lo escuchó en alguna charla ni lo vio por casualidad en la calle. Tampoco conoció a su familia. La relación de la escritora mexicana Cristina Rivera Garza con Juan Rulfo fue y sigue siendo así: mediada única y exclusivamente por la lectura. Un vínculo devoto y crítico al mismo tiempo. Por eso donde dice «lectura» no debe entenderse verticalidad y menos pasividad. «La lectura es imaginación, ciertamente, o no es», advierte la novelista, viajera, poeta, historiadora, ensayista y activa bloguera en las primeras páginas de Había mucha neblina o humo o no sé qué (Penguin Random House, 2016). Y luego zanja: «Éste es, luego entonces y sin duda, un Rulfo mío de mí». Porque este libro, que va del diario de viaje a la ficción, pasando por el ensayo, la poesía, la crónica y una particular etnografía, es sin duda sobre Juan Rulfo y su obra, pero también sobre quien escribe estas doscientas cuarenta y cinco páginas. Y sobre el México de mediados del siglo xx y el México de hoy. Y sobre el progreso asociado al despojo. Y, en definitiva, sobre las relampagueantes huellas del tiempo en el presente.

Rivera Garza, quien reside en Estados Unidos desde 1989 y ha sido distinguida con un doctorado honoris causa en la Universidad de Houston, lleva años escarbando en la obra del escritor jalisciense. En su blog Mi Rulfo mío de mí, que inauguró en 2011, transcribió fragmento a fragmento y reconfiguró, con distintas estrategias visuales, la novela Pedro Páramo. Una reescritura personalísima y acaso el embrión de este nuevo libro que, en su proceso, la condujo a indagar en archivos, bibliotecas y hemerotecas, a recorrer los pueblos y los rincones apartados que alguna vez visitó el escritor, a caminar junto a él en un cruce temporal, a subir el Zempoaltépetl (el cerro sagrado de los mixes), tal como lo hizo el Rulfo alpinista, y a seguir, con los ojos muy abiertos, los rastros de un fantasma demasiado vivo como para no dejarse guiar por sus pasos.

«Como suele ser el caso, hay más de un inicio. Todo depende del angular. Tal vez un inicio sea esa primera lectura de Rulfo asignada en una escuela pública del norte de México –dice la escritora, nacida en el estado de Tamaulipas–. Tal vez los regresos constantes, continuos, avorazados a lo largo de los años, hasta ese puñado de páginas. O tal vez los recorridos gozosos, extenuantes, por las sierras de Oaxaca. Y, en definitiva, también ese esfuerzo lúdico de reescritura de Pedro Páramo —palabra por palabra, signo de puntuación por signo de puntuación, en una especie de traducción alucinada del párrafo a la línea corta en distintas métricas. Hay, en todos estos proyectos o exploraciones, la necesidad y el gusto de estar lo más cerca posible de una escritura admirada y querida (no por nada creo que las formas más detalladas de la lectura son tanto la traducción como la transcripción) . Escribir así, haciendo visibles los lazos de deuda que unen a la lectura con la reescritura, por cierto, no es apropiar sino desapropiar: su contrario estético y político.»

Decimos, en Chile, Juan Pérez cuando queremos decir cualquiera, un tipo de a pie, un ciudadano común y corriente. Decimos Juan Pérez para indicar normalidad, medianía. Había mucha neblina o humo o no sé qué es un libro que habla de Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno: de un sujeto que tuvo una vida «de a de veras», con las contradicciones, los dilemas éticos y las inquietudes propias de un hombre cualquiera. Intentando establecer vínculos activos entre la obra y la vida de Juan N. Pérez V., Rivera Garza indagó en su experiencia laboral y en las condiciones materiales que sostuvieron la escritura y la obra completa (no sólo sus dos libros publicados, sino también sus miles de fotografías y su rol como editor en el Instituto Nacional Indigenista). En una entrevista que dio a la televisión española al recibir el Premio Príncipe de Asturias, en 1983, Rulfo fue interrogado sobre su largo silencio. «Lo que pasa es que yo trabajo», dijo entonces. Rivera Garza se pregunta en este libro qué significaba trabajar «para un escritor de medio siglo que se veía a sí mismo, además, como el proveedor de una casa». Y su respuesta va al hueso: «Significaba, entre otras cosas, caminar sobre dagas». La autora desentierra minuciosamente esas dagas y nos muestra al escritor como capataz de obreros, agente de ventas y editor de una guía de viajes para una trasnacional de llantas, que impulsó el negocio del turismo en México. Y, más tarde, como asesor de la Comisión del Papaloapan, un organismo oficial que, entre otras funciones y siempre en nombre del progreso y la modernidad, abrió camino al desalojo de comunidades indígenas para albergar grandes represas en sus territorios.

Entonces –era acaso inevitable– este libro, que expande las múltiples lecturas del autor y su obra, ha ido encontrando detractores. La Fundación Juan Rulfo lo catalogó de «difamatorio» y canceló su participación en un encuentro literario organizado por la UNAM, donde estaría Rivera Garza. Es más: prohibió a la universidad el uso de su nombre en la actividad. En redes sociales también han surgido voces discordantes. El escritor Heriberto Yépez, por ejemplo, ha hablado de «apropiación» y «descrédito», y se ha referido al libro como un «retrato amarillista». Pero Rivera Garza lo tiene muy claro: «Si yo hubiera creído que escribir quería decir darle gusto a alguien, jamás habría escrito. Para mí la escritura sigue siendo un ejercicio fundamentalmente crítico. Si una argumentación basada en evidencias concretas y una investigación en archivos públicos a la que cualquier lector tiene acceso resulta incómoda, algo bueno ha de estar haciendo. Un libro que toca fibras tan delicadas y provoca reacciones tan vehementes debe ser, sin duda, un libro necesario».

[…]

Entrevista completa.

Advertisements

About Irad Nieto

About me?
This entry was posted in Entrevista, Revistas culturales. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s