Los dos mundos de Andrea Bajani

La Revista de la Universidad de México publica en su número de junio un bello texto narrativo-ensayístico del escritor italiano Andrea Bajani, cuya vida transcurre diariamente entre dos mundos separados por apenas siete minutos de caminata: el de la casa familiar y el del estudio del escritor, en el que pasa todo el día pescando frente a la nada, ante un cursor que parpadea socarronamente, aguardando el momento en que una palabra o una oración muerdan el anzuelo que les ha tendido el escritor.

Les comparto el siguiente fragmento:

Siete Minutos

1
Desde hace muchos años, y aún hoy, salgo temprano por la mañana. Recorro a pie la calle que desde mi casa lleva a la estación de tren, la cruzo, salgo al otro lado del edificio, continúo un poco más por un par de manzanas y luego me encierro en una habitación a escribir durante todo el día. Siete minutos de camino. Por la noche, cada noche, hago el recorrido contrario. Cierro con llave la puerta del estudio, vuelvo a cruzar la estación, llego a casa, dejo en el vestíbulo la mochila con el ordenador, saludo a mi mujer y a mi hija y después cenamos, y cada uno pasa revista al día. Yo siempre he hablado mucho sin decir nada de lo que ocurre en el estudio.

Después de cenar, algunas noches vemos una película juntos, charlamos sentados en el sofá, invitamos a alguien a tomar una copa o una infusión con nosotros, leemos cada uno su propio libro en la misma habitación o en diferentes lugares de la casa. Luego nos vamos a la cama, y allí nos decimos las cosas más importantes y las más nimias, recapitulando juntos el día transcurrido. A veces hacemos el amor, otras veces no, algunas noches con pasión, otras sin ella, y nos quedamos dormidos, abrazados o cada uno en su lado.

Por la mañana siempre me despierto temprano, desayuno y salgo de casa antes de que mi mujer se despierte. A veces oigo sonar el despertador de mi hija, ella aparece en pijama y nos damos los buenos días. Mas a menudo salgo cuando ambas siguen dormidas. Bajo por las escaleras y, como todos los días, me encamino hacia Porta Nuova. Cruzo la estación, me encierro en el estudio. Todos los días, durante todo el día, vivo —y sigo viviendo— encerrado en un mundo del que no cuento nada a la persona con la que me he casado. Todos los días, detrás de esa puerta, río y lloro, amo, odio, me exalto, me desespero, triunfo, fracaso, lucho, sucumbo. Cuando apago la luz, recorro siete minutos de camino, y me siento en la mesa como si nada hubiera ocurrido.

Continuar la lectura aquí.

Advertisements

About Irad Nieto

About me?
This entry was posted in Autobiografía, Cuento, Ensayo, Revistas culturales. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s