Cuentos, sueños y psicoanálisis

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El psicoanalista Luigi Zoja escribió un sugerente ensayo, traducido y publicado en Revista Ñ, acerca del antiquísimo arte de narrar, de contar historias, y su relación en torno a otra forma moderna del cuento: el psicoanálisis, ese teatro psicoterapéutico en el que se cuentan relatos que curan y en el que los sueños son parte importante de una historia personal. No somos nosotros quienes inventamos los cuentos. Éstos nos inventan a nosotros al narrarlos, al contar nuestras vidas, al darles sentido. “El relato de la vida, en efecto, es más importante que la vida”.

El arte narrativo y el inconsciente:

Nosotros creemos inventar cuentos. La regla es, por el contrario, que los cuentos nos inventan a nosotros: que dan forma a nuestra personalidad, a nuestra vida. El relato de la vida, en efecto, es más importante que la vida. La vida es contingente, el relato es absoluto. La vida es mortal, la narración es eterna.

Sobre esto estaban de acuerdo los mayores autores de la Antigüedad, Homero, y un equivalente en la modernidad, Borges. Según Homero, los dioses buscaron la destrucción de Troya para que fuese contada: la Ilíada, historia de aquella destrucción, era más importante que Troya, la ciudad real. En cuanto a Borges, él ha inventado el relato total moderno. Que no es tan distinto del antiguo: como aquél, es atemporal. Los contenidos de los escritos de Borges a menudo no están ligados a una época. Pero también su continente –el tipo de narración– puede no tener tiempo. Esto le ha costado que lo acusen de no estar comprometido, de ser indiferente a los sufrimientos de su período histórico y de su tierra, la Argentina de la dictadura militar. Aun sin un compromiso político directo, Borges condujo una vida comprometida: siguió siempre con coherencia su camino, dando prioridad absoluta a la investigación literaria. Incluso muchos adversarios reconocen que esta elección, no ligada a los tiempos, le costó el Nobel que habría merecido más que nadie en América Latina.

Aún cuando el relato borgeano describe personajes históricos, esto no implica que se pretenda hablar de una época. Su materia preexiste a la distinción entre etapas históricas: no es su producto, sino más bien un modelo, un arquetipo. Significativamente, una de las primeras obras importantes de Borges es Historia de la eternidad (1936). Ir a la biblioteca no le servía a Borges para procurarse un tiempo y un espacio, sino más bien lo contrario: para salir de aquellos límites, para estar libre, perdiéndose espacial y temporalmente. En una de las últimas entrevistas dijo que no temía para nada a la muerte: sabía demasiado bien qué es el abandono de todo. Esta condición no era sólo un sentimiento subjetivo, sino algo que nos trasmite con sus escritos, donde los lugares y las épocas pueden ser poco identificables o estar directamente ausentes.

No nos asombra, por tanto, encontrar en nuestras manos una rica colección de sueños, que es suya en un doble sentido: Borges la extrajo de textos clásicos, religiosos y laicos, y añadió sueños personales. Estas narraciones que nos hacemos en el sueño, son de hecho el prototipo de relato en que tiempos y lugares se entreveran siguiendo leyes misteriosas. En el sueño el tiempo no tiene una estructura lineal, como en la vigilia. Se reagrupa en torno a un centro emocional, placentero o doloroso, del cual irradian diversos episodios. Al despertar a menudo no recordamos con seguridad cuál es el primero, aunque percibimos que todos nacen de un núcleo de significado. No logramos recordar en qué lugar ocurría, pero sí que tenía algo de una casa que conocemos: a lo mejor aquella en la que hemos nacido, aunque quizás se asemeje en algo a los pabellones donde hicimos el servicio militar.

Borges era un escritor absoluto también en otro sentido: sobresalía en distintos géneros literarios. Y, sin embargo, no escribió novelas, el género con el que identificamos a los autores significativos. La novela requiere de un lector, un editor, una realidad humana en el trasfondo. Mucho antes que la narrativa latinoamericana inventase el realismo mágico, Borges transformó en página escrita la magia real, que habita todos los siglos y todos los continentes: la novela es moderna, la narración borgeana está fuera del tiempo, un poco como el mito y la épica

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2 Responses to Cuentos, sueños y psicoanálisis

  1. oosorio456 says:

    Que interesante escrito

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