Una carta a Descartes

descartes-caricatura

Fabrizio Andreela escribe una carta al filósofo Descartes para enterarlo del camino que hoy día ha tomado su pensamiento. La filosofía se aparta del ser para devenir una doctrina del conocimiento; el individuo se ha vuelto incapaz de ser sin traducir su existencia en un concepto. La existencia, pues, se cifra en lo pensable. Nos dice el texto:

Excelentísimo señor Descartes:

Usted es considerado el fundador de la filosofía moderna, responsabilidad que tiene que llevar por su exaltación de la razón y del método analítico. Así dicen los bien informados.

Le escribo desde una época que sí ha hecho de la razón científica una fe que nos guía, pero la sorpresa es que nos ha llevado a situaciones muy irracionales, insensatas y trágicas. Por ejemplo: en la Edad Media, las guerras se hacían de una forma más razonable, los soldados se mataban entre sí desde el amanecer al crepúsculo y descansaban en invierno y por la noche, mientras que hoy nos hemos especializado en matanzas científicas de civiles indefensos, incluso en el anochecer, y mejor aún si están agrupados en escuelas, hospitales o templos.

El sueño de la razón produce monstruos, indicó Goya, y creo que usted estará de acuerdo con él. Yo también, eminentísimo Maestro. Sin embargo, tengo que decirle que la razón despierta no es mucho mejor que la que está dormida, cuando sirve como criada en las casas de banqueros ávidos, políticos corruptos, fanáticos religiosos, empresarios sin escrúpulos y periodistas vasallos, no de la verdad sino del éxito de las noticias.

Mi intención es referirle cuál ha sido el destino histórico de su pensamiento.

La afirmación cogito ergo sum (pienso, por lo tanto existo) se ha tornado, en la frontera del mundo accesible, en el nec plus ultra de la modernidad y de la identidad íntima.

Usted tenía razón, pero creo que el día en que usted tuvo esa intuición sobre la relación entre ser y pensar, la excitación por ese descubrimiento le hizo confundir las cosas y “existo, por lo tanto pienso” se transformó en “pienso, por lo tanto existo”. Ese pequeño descuido nos ha costado un poco de complicaciones y sufrimientos interiores. Además, la filosofía ya no es ciencia del ser sino doctrina del conocimiento. Orgullo de los intelectuales, claro está, porque brinda cuantiosa dignidad y valor a la única cosa que saben hacer: pensar.

Observada desde la perspectiva del siglo XXI, la afirmación “pienso, por lo tanto existo” aparece como una ilusión y una celda más que como conquista. Es la admisión de la incapacidad del hombre de ser sin traducir la existencia en un concepto.

Es cierto que usted ha sido fundamental para el nacimiento del pensamiento descarnado que gobierna el mundo encarnado. Sin embargo, Leon Battista Alberti fue el hombre que por primera vez encerró lo real en un código que lo sistematiza: la perspectiva. Fue él quien le permitió a usted elaborar su filosofía, porque creó la mirada necesaria para ella. Con la definición de la perspectiva, Alberti determinó el sujeto que espía la realidad quedándose fuera de la escena y dentro de su cuerpo. Además, declaró y plasmó la distancia entre el ojo del pensamiento y el cuerpo del mundo. Esta mirada que contempla la realidad desde afuera fue lo que dio vida al recorrido que usted profundizó afirmando la definitiva separación entre cuerpo y mente.

Usted ha hecho una morrocotuda écfrasis de la obra de Alberti, es decir, ha traducido a lo verbal y a lo conceptual la mirada de la perspectiva, esa mirada que divide la imagen del mundo de quien lo observa.

Hoy en día, gloriosísimo Maestro, toda expresión artística parece ser una écfrasis al revés, un gran envasador de nociones y palabras molidas para que se moldeen en imágenes, y ahora su eslogan filosófico sería más bien video ergo sum.

Después del fallecimiento de su res extensa, maestrísimo Maestro, el mundo ha reducido la realidad a lo que el pensamiento puede alcanzar. Hemos encerrado la existencia en lo pensable. Así, los hombres han tenido la placentera sensación de ser libres de una trascendencia enajenante, o sea de ser finalmente los señores de sus vidas, vidas que anteriormente parecían ser los pasatiempos de Dios

About Irad Nieto

About me?
This entry was posted in Ensayo, Epístolas, Suplementos. Bookmark the permalink.

2 Responses to Una carta a Descartes

  1. Arnoldo Kraus says:

    Buena entrada la de Andreela. Buena por inteligente, triste por real.
    Saludos,
    Arnoldo Kraus

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s