Entrevista con Christopher Domínguez Michael

Christopher Domínguez

La revista Fractal publica una larga entrevista de Roberto García Bonilla con el crítico literario Christopher Domínguez Michael, en la que éste nos habla de su formación como escritor, los debates públicos en que ha participado y las peculiaridades del oficio crítico. Les comparto un fragmento:

¿Qué importancia tuvo tu formación política en tu vocación como crítico?
Me formé en el ambiente intelectual de la izquierda heterodoxa que a fines de los setenta estaba tratando de modernizar al Partido Comunista Mexicano. Esa experiencia de marxismo abierto y crítico en el que se encontraba gente como Roger Bartra, desde luego marcó el tipo de intelectual que yo iba a ser. Y pasé muy pronto de la crítica política a la crítica literaria porque desde niño, esencialmente, fui una persona de libros.

Fue, entonces, una transición natural…
Sí, desde mi más tierna infancia, para decirlo de alguna manera cursi, yo quise ser escritor, y para mí el escritor era una figura que escribía sobre historia, sobre política, sobre la literatura; y esta idea del escritor como polemista, publicista –como antes se decía–, y crítico en general, hizo que fuera muy natural mi paso de la crítica política a la crítica literaria. Una crítica literaria que siempre ha estado obsesionada con el mundo de la historia universal, de la tradición de las ideas políticas, la historiografía revolucionaria.

¿Qué entiendes por crítica literaria?
Es una actividad intelectual cuyo objetivo es la conversación con los lectores. Para mí la crítica es una rama de la literatura. El buen crítico literario, académico o no, es un escritor que escribe sobre otros escritores. Esto no quiere decir que yo crea, como lo llegué a pensar –antes de leer el tratado de Tomás Segovia, Poética y profética (FCE, 1985)– que la crítica sea una actividad cuyo estatuto epistemológico, por decirlo así, sea el mismo que el de un poema o una novela. La crítica es una actividad secundaria en relación con la creación, porque si ponemos la creación y la crítica como equivalentes, entramos en una serie infinita de tautologías.

Y cuando yo digo que la crítica literaria es una parte de la literatura quiere decir que las exigencias morales, intelectuales y políticas de un crítico deben ser las mismas que las de un poeta o las de un novelista: una relación de lo más apasionada y responsable con el lenguaje. La primera obligación de un crítico literario es escribir bien. Pero considero que en la crítica literaria sí hay una pretensión de verdad filosófica, una ambición de rigor histórico que no tiene por qué existir en la novela ni en la poesía. La creación y la crítica no son fenómenos estéticos del todo semejantes.

¿Qué distingue, en tu opinión, a la crítica que alimenta las revistas y los suplementos de la crítica académica?
Primero hay que definir qué se entiende por crítica académica. Yo provengo de la tradición de los antiguos críticos literarios formados –antes que en las universidades– en las revistas literarias y en el periodismo cultural. Esa tradición, del siglo XIX, que dialoga con el lector, se modificó profundamente en la segunda mitad del siglo xx cuando se impusieron las modas teóricas post-estructuralistas que pregonaban la autonomía de la literatura, e invadían –a la vez– la literatura con terminología y hermenéutica importadas de la filosofía y las ciencias sociales. Ésa es la crítica académica que rechazo, lo cual no quiere decir que no admire y lea a Roland Barthes o a Gérard Genette o a quienes les prepararon el camino, Empson, Richards o el formalismo ruso. En los próximos años publicaré la historia informal de la crítica que he estado escribiendo desde hace mucho tiempo y espero dejar claras esas simpatías y diferencias.

¿Y cómo caracterizarías la crítica en una revista como Vuelta?
La crítica que se hizo en la revista Vuelta, la que se hace en la revista Letras Libres, o la que se hizo en la Argentina en la época de Sur, o en Cuba en la época de Orígenes, o en la revista de Occidente en tiempos de Ortega y Gasset, etcétera, es una crítica, insisto, basada en el diálogo con el lector; en asumir que hay unos valores de inteligibilidad comunes a todos los agentes de la creación literaria: el autor, el lector, el crítico. Esta crítica se distingue radicalmente de la crítica profesoral, terminológica y hecha sobre todo por profesores y para profesores.

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4 Responses to Entrevista con Christopher Domínguez Michael

  1. Me parece muy bien que se difundan textos poco leídos, sobre todo porque no siempre son accesibles. Me pregunto y le (s) pregunto, ¿por qué no anotan el nombre del autor de la entrevista (en cuyo versión final, es cierto, colaboró el propio crítico literario, Christopher Domínguez Michael? Eso implica, por lo menos, una falta de respeto a su propio trabajo como promotores de la lectura.

    Atentamente, el autor de la entrevista, Roberto García Bonilla.

  2. Irad says:

    Estimado Roberto,

    Gracias por tu observación y comentario.

    Saludos!!

    • Roberto García Bonilla says:

      Estimado Irad, gracias por tomar  en cuenta mi comentario, aprovecho para felicitarte por tu blog.   Saludos cordiales,   Roberto García Bonilla

                       otReGarBo         2013     04455  2762  0341  (05255) 5639 1453   

                 

      El Martes, 11 de febrero, 2014 11:28:07, “AKANTILADO. Literatura, pensamiento, crítica…” escribió: WordPress.com Irad commented: “Estimado Roberto, Gracias por tu observación y comentario. Saludos!!”

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