Por una izquierda crítica: Josep Ramoneda

Abaratar el costo del despido laboral, como lo hizo España y lo anhela la derecha mexicana, no genera más fuentes de empleo, sino, obvio, desempleo y pobreza. Ante esa política de saqueo y erosión de uno de los derechos sociales más básicos, como el trabajo (van también por la educación y la salud), ¿dónde se ha metido la izquierda? ¿Por qué ha desaparecido como proyecto o alternativa viable para superar las últimas crisis? Hay una respuesta, dice Josep Ramoneda, que viene de la derecha, pero que buena parte de la izquierda la ha suscrito o aceptado tácitamente: la izquierda “no ha sido capaz de adaptarse a los tiempos nuevos”. Pero cuáles o qué son los “tiempos nuevos”, qué se esconde detrás de este eufemismo cool que acosa a las izquierdas. Josep Ramoneda responde en una excelente colaboración para El País: La izquierda y los tiempos nuevos:

¿Qué se esconde detrás del eufemismo tiempos nuevos? Un capitalismo mucho más desregulado; una ideología hegemónica que entiende que hay que mimar a los que más tienen porque son los que crean empleo; una aceptación acrítica de la desigualdad social que perpetúa las diferencias de partida, con la reducción a mínimos del impuesto de sucesiones, el más redistributivo de todos, y con un debilitamiento sistemático de la educación, la sanidad y los medios de comunicación públicos a favor de lo privado; una cultura de negación del conflicto social y de despolitización masiva de la sociedad; una meritocracia que confunde el mérito con las condiciones naturales o sociales de cada cual; y una sustitución de cualquier debate ético por la hegemonía imparable del oro y la insolencia.

Si estos son los nuevos tiempos, la izquierda lo tiene mal para adaptarse a ellos. Cuando lo ha hecho ha acabado en estrepitosos desastres, llámense Tony Blair o Zapatero. La izquierda, si quiere ser algo más que un dócil recambio, solo tiene una posibilidad: luchar para impedir que el saqueo a los derechos sociales básicos sea ya irreversible; y usar las potencialidades de la llamada sociedad del conocimiento para invertir los procesos de dominación en curso.

No, el problema de la izquierda no es la falta de adaptación a los tiempos nuevos. El problema es que las clases populares han perdido capacidad de intimidación. Y la izquierda no les ha ayudado a defenderla. Con lo cual, las élites económicas no ven necesidad alguna de hacer concesiones. Al contrario: ven la gran oportunidad de revertir las conquistas sociales y de reconstruir un capitalismo más barato, por tanto, más depredador. De ahí la violencia simbólica que desde los poderes político, económico y mediático se está ejerciendo sobre la ciudadanía con un discurso atemorizador —el miedo como instrumento político— que allana el camino a cambios que, en otras circunstancias, habrían sido considerados inadmisibles. El discurso de la austeridad es el instrumento ideológico de esta operación. El control del lenguaje es decisivo para la hegemonía y la austeridad es una palabra muy arraigada en la tradición cristiana, que parece sugerir el triunfo de la virtud, de la contención, de la prudencia frente al vicio, el despilfarro y la prodigalidad. Como envoltorio funciona. Pero los que tienen más quedan excusados del ejercicio de la virtud. Con lo cual resulta repugnante el intento de utilizar a los trabajadores parados como coartada para hundir los salarios

About Irad Nieto

About me?
This entry was posted in Debates, Política. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s