Lisboa, por Fernando Pessoa

La editora y traductora Delia Juárez seleccionó algunos fragmentos que, a manera de postal literaria, nos dejó Fernando Pessoa sobre su Lisboa:

Sobre siete colinas, que son otros tantos puntos de observación desde donde se puede gozar de los más espléndidos panoramas, se esparce la vasta, irregular y colorida masa de casas que constituye Lisboa.

Para el viajero que llega del mar, Lisboa, desde la lejanía, surge como una límpida visión de un sueño, recortada con precisión contra un cielo azul resplandeciente que el sol anima con su destello dorado. Y las cúpulas, los monumentos, el viejo castillo, se elevan sobre el cuerpo de las casas, como lejanos heraldos de este delicioso lugar, de esta bendita región.

El asombro del turista se inicia cuando el barco se aproxima a la orilla, y después de pasar el faro Bugio —esa pequeña torre guardiana en la desembocadura del río, construida hace tres siglos según el proyecto del fraile João Turriano—, aparece ese baluarte que es la Torre de Belém, un magnífico ejemplo de la arquitectura militar del siglo XVI, de estilo románico-gótico-morisco. A medida que el barco avanza, el río se hace más estrecho, y de repente se ensancha de nuevo formando uno de los puertos naturales más amplios del mundo, en el que pueden atracar las más grandes flotas. Luego, en la orilla izquierda, el conjunto de las casas se agrupa animadamente sobre las colinas. Ahí está Lisboa.
[…]
La Avenida da Liberdade, inaugurada en 1882, es la más bella arteria de Lisboa. Tiene 90 metros de ancho y 1500 de largo, está poblada de árboles de un extremo a otro, y contiene pequeños jardines, estanques, fuentes, cascadas y estatuas. Asciende con una imperceptible inclinación y ofrece una magnífica perspectiva. Esta gran aportación a Lisboa se debe a Rosa Araujo, quien presidía entonces la Câmara Municipal.

Exactamente al comienzo de la Avenida encontraremos dos estanques de mármol, uno a cada lado del arroyo; un poco más arriba hay dos bellas cascadas, rodeadas de abundante vegetación, sus aguas brotan de dos figuras que representan los ríos Duero y Tajo. Más adelante, del lado derecho, veremos un pequeño pero interesante monumento a Pinheiro Chagas, autor y periodista; el monumento lo representa a él y también a la heroína de una de sus obras dramáticas. Este monumento fue hecho por iniciativa del semanario Mala da Europa, en 1908

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