Falsificar los títulos universitarios

Mientras algunos funcionarios plagian para aparentar que son escritores y hombres de un saber y quehacer exquisitos, otros, esta vez políticos, falsifican sus currículos. ¿Por qué mienten los políticos sobre sus títulos universitarios?, ¿por qué falsear el currículo?, se pregunta Félix de Azúa en su artículo Mentiras piadosas. Y nosotros sabemos que la respuesta reside en el desprecio por el saber, el conocimiento y las ideas, entre otras cosas.

Félix de Azúa en su blog:

Estamos de acuerdo en que la mentira viene a constituir el 50% de la política actual y que el otro 50%% no son mentiras sino tan sólo disimulos, camuflajes, ocultamientos. Los ciudadanos estamos ya maduros para pagar impuestos, pero no tanto como para resistir el peso de la verdad. Nuestros representantes nos evitan ese mal trago con amor paternal. Es pura caridad.

De acuerdo, pero ¿por qué falsean sus currículos los políticos? ¿Por qué se atribuyen títulos universitarios que no tienen? Los dos últimos, analizados y documentados por Santiago González, uno de los periodistas mejor informados de España (http://santiagonzalez.wordpress.com/), han sido Elena Valenciano del PSOE y Tomás Burgos del PP. Ambos han declarado oficialmente y por escrito estar titulados en licenciaturas que nunca llegaron a concluir.

He aquí un tipo de mentira muy particular. Ellos saben que en Europa es difícilmente digerible que un cargo de alta responsabilidad política vaya a dar a manos de alguien que no ha cursado estudios superiores. En consecuencia, mienten. He ahí un gesto de respeto hacia las clases superiores, una muestra de aceptación de las costumbres europeas, por muy estúpidas que nos parezcan. No somos europeos, pero hemos de simularlo. Hasta ahí todo correcto.

Es cierto que no es necesario tener un título universitario para hacer de político. Es incluso más cierto que en España suelen tener mejor acogida en los partidos aquellos que carecen de toda suerte de estudios, como Bibiana Aído o el impagable representante de la Cataluña ancestral, el señor Tardá, de Payasos sin Fronteras. En las ejecutivas abundan aquellos que a duras penas han logrado acabar el bachillerato, como el anterior presidente de la cámara catalana, el impresionante Benach. Incluso Carme Chacón durante unos días se compuso un título de Doctora. Todo ello es cierto. Entonces, si está tan bien visto carecer de estudios superiores para dedicarse a arreglar la vida del prójimo, ¿por qué mienten o falsean sus currículos? ¿Sólo por vergüenza ante las autoridades europeas?

Creo que la razón más sustancial es que deben mantener la ficción de que la Universidad española sirve para algo. Es verdad que ellos no creen en absoluto en el valor de la Universidad. Es más, casi todos los falsificadores tienen un profundo resentimiento contra los verdaderos titulados, a quienes ven como señoritos parasitarios de las sabias burocracias del sindicato y el partido. Un doctor en algo es, para ellos, alguien indigno de confianza. Por eso han ido sustituyendo los técnicos de la administración por ideólogos con escasos conocimientos y abundantes convicciones

Ya que andan por aquí, lean (es una recomendación) “Esto funciona así”: Anatomía de la corrupción en España.

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