De escritores, funcionarios y plagiarios

“La vida no es justa, y tampoco la vida literaria”, afirma Gabriel Zaid. Una de las injusticias en la República Literaria radica en la frustración de aquellos que sienten una inclinación por las letras, pero carecen de la sensibilidad y la inteligencia para escribir cosas importantes. Las musas encienden el deseo literario, pero luego se retiran, no colaboran, no corresponden al entusiasmo del “escritor”. Y es triste, decepcionante, injusto. Sin embargo, más allá de escribir día con día, aprender algunas técnicas y persistir, no hay mucho qué hacer. Todo literato lo entiende y lo admite en la palidez de la madrugada, como decía George Steiner en un ensayo sobre crítica literaria. Pero copiar líneas, párrafos y páginas ajenas, y firmarlos como propios, es ya una especie de robo y un fraude al público lector. Esto último hizo Sealtiel Alatriste, quien llamó a sus plagios –con una desvergüenza y cinismo que sorprenden— “una especie de cita literaria elevada al cuadrado”. Nadie niega que la literatura se alimente, desde siempre, de influencias y préstamos literarios rayanos al plagio; pero, o se cita la referencia o se recrea a partir de una creación literaria. ¿De qué están hechos los Ensayos de Montaigne si no de citas, préstamos y coloquios con los autores de la antigüedad? Pero el padre del ensayo, qué duda cabe, reinventó. No parece que Alatriste haya hecho lo mismo.

Después de varios días de hacer oídos sordos a las críticas, denuncias y señalamientos puntuales de plagio, cobijado bajo el silencio del Rector de la Universidad Nacional, Sealtiel Alatriste renunció a la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM (y al Premio Xavier Villaurrutia) “para que se mesuren en su exacta dimensión las faltas que pude cometer en el pasado”.

Escribe Gabriel Zaid en Justicia literaria:

La vida no es justa, y tampoco la vida literaria. Pero no hay que resignarse a la injusticia hecha a obras, autores, públicos, lenguas y países.

Hay injusticias irremediables: las obras perdidas, las lenguas extinguidas. Y no es fácil hacer justicia a todas las obras y lenguas ignoradas. ¿Qué sabemos de la literatura estonia, vietnamita o swahili? Se traduce poquísimo, y casi todo de unas cuantas lenguas. Se ha avanzado mucho en la justicia a la literatura náhuatl y maya, pero no hay nada semejante para las otras lenguas indígenas. Es injusto que el corpus de poesía cora recogido por Konrad Preuss en Die Nayarit-Expedition (1912) esté en cora y alemán, pero no todavía en español.

La traducción misma o las ediciones descuidadas pueden no hacer justicia a las obras. Hay que remediarlo. Las buenas traducciones y ediciones son perfectamente posibles. La buena crítica literaria también, incluso la que no se escribe, pero se ejerce por los editores de libros, periódicos y revistas, antólogos y jurados que dan premios.

Una injusticia irremediable está en el sufrimiento de los que sienten el llamado a las letras, pero no logran escribir algo importante. ¿Por qué las musas despiertan el deseo, y luego se resisten? Hay algo triste en los amores no correspondidos. Pero qué se va a hacer. Muchos son los llamados a la dicha de lo bien dicho y pocos los afortunados con ese encuentro feliz. Hasta los afortunados pueden acabar fuera del paraíso. No hay leyes ni cuidados que puedan reparar esa injusticia.

Para los afortunados, el premio está en la obra misma (el encuentro feliz), especialmente si resulta memorable, aunque el autor se pierda de vista. Antonio Machado exaltó esa consagración invisible que reciben los autores anónimos de coplas, refranes y metáforas memorables. Desear eso es preferir la gloria de las palabras a la gloria del autor. Recrearse en la obra (hacerle justicia) es más importante que reconocer a su creador (hacerle justicia).

Nada glorioso, en cambio, es tomar un texto ajeno y firmarlo como propio. Es una confesión de impotencia. No hay mayor desgracia que el desdén de las musas, y se comprende que los desgraciados traten de consolarse con un maniquí al que le ponen lo que les gusta. Pero la desgracia empeora con el robo, que debe ser castigado legalmente o cuando menos exhibido.

Las leyes, naturalmente, son fáciles de aplicar cuando se calcan párrafos exactos, no en casos menos obvios. Hay plagios involuntarios, cuando la lectura capta elementos atractivos que ni siquiera puede precisar en qué consisten, aunque después los use, recreándolos. No se puede llamar plagio a la influencia. La reinvención de la prosa que pasa de Julio Torri a Alfonso Reyes, de Reyes a Borges, Arreola y Monterroso, de Borges a Cortázar, es una creación personal en cada caso. Hay imitaciones legítimas, transparentes y hasta declaradas, como el famoso soneto de Fray Luis de León (“Ahora con la aurora se levanta”) que corre bajo el título de “Imitación del Bembo”. Hay hasta coincidencias asombrosas que no son plagios.

Pero resulta una coincidencia demasiado asombrosa (señalada por Guillermo Sheridan en su blog de Letras Libres, “Un premio mal habido”, 25 de enero de 2012) que el obituario de Camilo José Cela escrito por Javier Villán para El Mundo (www.elmundo.es) diga:

Sus escritos tienen esa savia y riqueza de carácter de alguien acostumbrado a lidiar los marrajos que la vida echa al ruedo.

y que, cinco años después, en un arrebato de inspiración, Sealtiel Alatriste escriba también sobre Cela (“Un beso en una Alcarria soñada”, Revista de la Universidad de México, enero de 2007):

Sus novelas tienen esa savia y riqueza de carácter de alguien acostumbrado a lidiar los marrajos que la vida echa al ruedo

About Irad Nieto

About me?
This entry was posted in Debates, Ensayo, Premios, Revistas culturales. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s