¿Cómo escribe J.M. Servín?

J.M. Servín, cronista y narrador mexicano que tanto disfruto, nos comparte en la sección de nexos “Así escribo” algunas claves de su trabajo como escritor:

Tenía treinta y cuatro años, vivía en Estados Unidos trabajando como bracero y con frecuencia me preguntaba qué carajos me impedía convertirme en escritor sin agotar mi energía con trabajos pesados y la monotonía adictiva de la rutina diaria. Algunos años después, ya en México, entendí que para lograrlo necesitaba ordenar mi pasado lleno de vivencias y recuerdos angustiantes. Literatura es expresión, no manipulación de las emociones.

Como en aquel entonces, sigo viendo la vida como un inagotable circo de esperpentos donde de pronto aparece la belleza, sin que ésta signifique necesariamente un valor positivo, al contrario, muchas veces es comparsa de la maldad humana.

Para mí es fundamental sustraer de la cotidianidad (arduo trabajo de discriminación constante) todos aquellos elementos que la hacen insufrible, cruel y nos sumergen en el hastío. Sólo así puedo aspirar a que mis historias resulten verosímiles, de otro modo sería imposible narrar aquello que viví, que vi, que es absurdo y aterradoramente cierto. Me entrego a la desazón y al dolor de la misma manera en que me entrego al placer. Lo que queda, es lo que escribo.

Mi mirada es más escéptica que cínica. Me fascina hacer retratos de gente maleada o destruida por las ciudades. Retomo como elementos narrativos formas híbridas que combinan técnicas de la ficción y fuertes dosis de historia social, biografía, documentales y periodismo. Hemingway tenía mucha razón cuando afirmaba que la cualidad más esencial de un escritor es la de poseer un detector de mierda, innato y a prueba de golpes.

Como cualquier otra actividad humana, escribir es un oficio que implica cuando menos conciencia, emoción, pensamiento, percepción, memoria e inteligencia. Yo incluiría huevos y descaro. Su orden de importancia depende de cada quien. Trabajo en un estilo directo y descriptivo que no pierde de vista el sentido de la escena. Una piruja, un maleante o el oscuro encargado de una piquera: tengo que hacerlos tan reales como a un padre de familia que trabaja de sol a sol para mantener a su familia

About Irad Nieto

About me?
This entry was posted in Ensayo, Revistas culturales. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s