Estilos de evadir la lectura

El poeta Nicolás José, en su blog Nuevas memorias de un vago, aborda con humor el tópico de la no-lectura en México. Para entender los bajos, casi inexistentes, niveles de lectura en nuestro país, es necesario comprender primero a las masas no-lectoras, los motivos por los cuales su vida no está atravesada por la lectura de libros. Así que el autor propone una tipología para presentar las variadas maneras de evadir la lectura. Les comparto un fragmento del texto:

Expresar lástima sobre el nivel de lectura del mexicano promedio -que viene siendo el mexicano total- se vuelve un aburrido lugar común. Dicha queja resulta pesada cuando proviene de alguien que apenas libró la media porque en su paso se cruzó una versión acotada de Aura o una edición de los Poemínimos en solitario. Cuando se afirma, luego después, que la causa del problema estriba en la baja calidad de la educación, cosa que normalmente se dice como si se hubiera descubierto la pólvora, ya es una invitación a la violencia. Además, las clases “educadas” de nuestro país, como ha sido demostrado, son de las que menos leen.

Queda claro que el ínfimo índice de lectura no mejorará -si es que es preciso que mejore- hasta que no se entienda cabalmente al público no-lector. Es decir, se tienen que identificar objetivamente las razones subjetivas por las cuales no se lee. Sin embargo, aquí nos encontramos con otro problema. En México hay tantas personas que no leen que se torna verdaderamente imposible hacer una tipología que comprenda todas las maneras y estilos de evadir la lectura. El mexicano no-lector abarca todas las clases y edades, grado de escolaridad, nivel de profesionismo y salud ocular. No obstante, en el abismo de la no lectura se alcanzan a vislumbrar algunas preocupantes tendencias generales.

Entre los no-lectores más típicos y pintorescos se encuentran aquellos que guardan cierto respeto por la lectura. Se puede llamar el “no-lector casual”. Por lo general tienen conocimiento superficial del canon. Este no-lector conoce los títulos y nombres de los autores de los libros que debía de haber leído pero no leyó. Los más duchos conocen incluso los pormenores de la trama de algunos de los libros o bien pueden recitar un par de versos sueltos de algún poema. No es inusual escucharlo hacer comparaciones con Don Quijote peleando contra molinos de viento, o inspirándose con un “verde que te quiero verde”, por ejemplo. Su falsa lectura forma tal parte de su vida que cuando menciona un libro asegura siempre haberlo releído y se congratula con el asombro de sus cuates lectores cuando les platica que “esta releyendo” En busca del tiempo perdido como si la vida no fuera demasiado corta. Pertenece a la misma familia de no-lector aquel que no puede reconocer que no ha leído un libro. Pareciera que salvaguardan el conocimiento universal con su existencia ya que asegura haber leído cualquier libro que se le pregunte. Su poeta favorito, en el mejor de los casos, es Pablo Neruda pero normalmente prefieren a Benedetti. En su más graciosa expresión creen que Antonio Machado es un cantautor.

Otro grupo de no-lectores se puede catalogar como “no-lector militante”. El no-lector militante general no tiene remedio. Si no tiene gusto por la literatura, de cualquier tipo, no se puede hacer nada para que lea. No juzga que la literatura sea util o necesaria, ni socialmente ni para su enriquecimiento personal. Con un poco de suerte leerá el periódico por internet, las revistas del corazón o alguna publicación de estilo que le permita contribuir a una charla. Este tipo de no-lector es relativamente inofensivo. No es el caso del no-lector militante especializado, que se revela como uno de los tipos más alarmantes. Entre ellos se encuentran los escritores jóvenes cuyo oficio proviene del estilo de vida más o menos cool de los literatos y no de su amor por la literatura. No leen nada que no confirme que lo que escriben es novedoso y revolucionario. Por lo mismo suelen leerse entre ellos y afirman estar cambiando el rumbo de nuestras letras. No persiguen su gusto a través del tiempo e ignoran lo que critican. Se ofenden si se les sugiere la lectura de un autor que logró lo que se proponen desde 1948 o si se les señala que su supuesto verso sin prosodia es un octosílabo coplero. No es raro que un no-lector especializado haya escrito más libros de los que ha leído. Lo más nocivo de este no-lector es que contribuye significativamente a confirmar la inutilidad de la literatura que abanderan los no-lectores militantes generales

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5 Responses to Estilos de evadir la lectura

  1. Murﺗﻀﯽ says:

    Muy buen dicho. Es alarmante que en esta época, en cual un mayor porcentaje de la población es alfabetizada, la práctica de la lectura esta disminuyendo. Creo que una sociedad que no promueve la literatura, ni a las escrituras demás que significativamente la hayan influido, se arresta el desarrollo cultural y social.

  2. Irad says:

    Lo que se ha demostrado, Murt, es que hoy día las personas leen muchísimo (mucho más que antes) gracias a la información que nos ofrece internet. Sin embargo, lo que se lee es información, titulares de periódicos, mails, posts de facebook o Twitter, pero no libros; menos de literatura.

    Saludos!!

  3. Stefany Diez de Medina says:

    ¿Qué imagen tendrán de la gente leída e inteligente que la aberran tanto? ¿Por qué leer no es “cool” o “de la puta”, pero sí lo es tener los artículos de moda, ser un don juan sin respeto por los sentimientos del otro o ser bueno en deportes? Realmente, hay que identificar el imaginario del no-lector para entender porque el orden de su placer está configurado de ese modo, ¿por qué leer es una tortura?, ¿lo es sólo en comparación de los otros medios que hay?, porque antes, cuando aún sin que todos sean letrados, muchos se entretenían escuchando leer libros, no parecía ser lo más “lame” (en inglés) o “fome” (en chileno) del mundo como parece ser para las nuevas generaciones.

  4. Invito a los no-lectores a no-leer nada en http://www.chatliterario.com donde podrian no encontrar obras literarias no-line

  5. Irad says:

    Stefany:

    Entre muchas otras hipótesis, ya se ha dicho que la imposición de leer (la lectura como obligación y tarea escolar) es lo que principalmente aleja a niños y adolescentes de los libros y la lectura placentera y libre. En el entorno rutinario de la escuela, con maestros que tampoco leen, los libros se tornan en fuentes del tedio. Además, en un mundo consumista, de compulsión por lo nuevo y desechable, los libros nos colocan fuera de la moda; acaso por eso leer no es cool.

    Saludos!!

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