Nicanor Parra, Premio Cervantes 2011

Hace un año, lo recuerdo perfectamente, el crítico literario Ignacio Echevarría escribió en su columna Mínima molestia un excelente artículo sobre el antipoeta Nicanor Parra (Chile, 1914), autor de una obra llena de humor, sarcasmo, libertad radical y sabiduría. Si una cosa lamentaba en su texto el crítico, era el viejo “desencuentro” de Nicanor Parra y la cultura española. La prueba ofrecida por Echevarría era “el dato bochornoso de que no haya sido distinguido con el premio Cervantes, que entretanto han recibido poetas como Gonzalo Rojas, Juan Gelman o José Emilio Pacheco, de los que no cabe duda que lo han obtenido de forma muy merecida, pero que ni remotamente tienen la importancia y el relieve enormes que la poesía de Parra posee para la poesía latinoamericana, cuyos rumbos ha contribuido decisivamente a desorientar…”. Y lo peor es que, al no premiarlo, nos hemos perdido sus discursos únicos, esas “bombas de tiempo y de sabiduría” que mueven a la risa y la provocación. Quien haya leído uno de esos discursos, que es mi caso y estoy seguro que el de ustedes, sabe de lo que habla Echevarría.

Pues bien, ayer se anunció que Nicanor Parra había ganado el premio Cervantes, uno de los reconocimientos literarios más importantes en el mundo hispano, que recibirá el próximo 23 de abril en la Universidad de Alcalá de Henares. Les comparto un fragmento del reportaje publicado por El Cultural y algunos poemas de Parra:

El poeta Nicanor Parra (San Fabián de Alico, Chile, 1914) ha ganado este jueves el Premio Cervantes, el más importante de los galardones literarios de cuantos se conceden en los países de habla hispana. El poeta (quizá sería mejor decir antipoeta) encajó con incredulidad la noticia. “Lo recibió bien, tranquilo, me dijo que no lo creía en ese momento. A lo mejor todavía no lo cree”, ha contado Colombina Parra en el diario El Mercurio, momentos después de hablar con su padre, que se encuentra en su casa en el Balneario de Las Cruces, al margen de brillos mediáticos y bullicios mundanos. Ha tenido que ser su familia la que le diera la buena nueva, porque la ministra de Cultura no ha podido contactar con él.

Dotado con 125.000 euros, el galardón reconoce la figura de un escritor que con el conjunto de su obra haya contribuido a enriquecer el legado literario hispánico. Un año más se ha cumplido la ley no escrita por la que, tras haberlo ganado una española el año pasado, Ana María Matute, era el turno ahora para un autor de América Latina. Entre los favoritos de esta edición también figuraban Ernesto Cardenal, Eduardo Galeano, José Manuel Caballero Bonald, los hermanos Juan y Luis Goytisolo y Fina García Marruz.

Único superviviente del trío más famoso de poetas chilenos, junto a Pablo Neruda y Vicente Huidobro, Nicanor Parra no se ha conformado con ser el creador de la antipoesía, sino que ha sabido abordar nuevas opciones creativas y obtener grandes frutos de esa búsqueda infatigable. El resultado es una trayectoria coherente y siempre en movimiento. Nacido en 1914, en una familia de reconocidos artistas chilenos (es hermano de la mítica folclorista Violeta Parra), el escritor estudió Ciencias Exactas y Físicas por la Universidad de Chile. Se especializó en Mecánica Avanzada en la Universidad de Brown de Rhode Island (Estados Unidos) y amplió su formación en Oxford. Entre 1945 y 1996 fue profesor de Mecánica Teórica en la Universidad de Santiago de Chile, donde fundó el Instituto de Estudios Humanísticos de la Facultad de Ingeniería, junto con el poeta Enrique Lihn.

Ha sido, además, profesor visitante de las universidades de Lousiana y Nueva York. En 1968 participó en el Frente Amplio de Intelectuales por el No, que se constituyó con motivo del plebiscito de reafirmación convocado por el dictador Augusto Pinochet. En 2001, presentó por primera vez en España Artefactos visuales, una exposición en la que, mediante la mezcla de palabra, imagen y objetos, realiza una crítica a la cultura consumista de Occidente.

Considerado uno de los antisistema del universo poético, su obra ha tenido una gran influencia en la literatura hispanoamericana. A él se le atribuye el término antipoesía, expresión literaria que rompe con los cánones tradicionales de este género, utilizando un lenguaje cotidiano y directo. Esta nueva poesía de vanguardia incluye entre sus elementos humor, ironía, sarcasmo y personajes antiheroicos. En 1937 publicó su primer poemario, Cancionero sin nombre, galardonado con el Premio Municipal de Santiago. Sus obras han sido traducidas a varios idiomas y, entre ellas, destacan Poemas y antipoemas (1954); La cueca larga (1958), Versos de salón (1962), Canciones rusas (1967), La camisa de fuerza (1968), Antipoemas (1972), Artefactos (1972), Coplas de Navidad (1983), Poesía política (1983), Hojas de parra (1985), la antología Páginas en blanco y Discursos de sobremesa (2006), entre otras. Parra ha traducido del inglés obras literarias como el Rey Lear, de Shakespeare, y científicas como Fundamentos de la física (1957) de Robert Bruce Lendsay y Henry Margenau

Autorretrato

Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.

En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo claes:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.

¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!

Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales,
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.

Epitafio

De estatura mediana,
Con una voz ni delgada ni gruesa,
Hijo mayor de un profesor primario
Y de una modista de trastienda;
Flaco de nacimiento
Aunque devoto de la buena mesa;
De mejillas escuálidas
Y de más bien abundantes orejas;
Con un rostro cuadrado
En que los ojos se abren apenas
Y una nariz de boxeador mulato
Baja a la boca de ídolo azteca
-Todo esto bañado
Por una luz entre irónica y pérfida-
Ni muy listo ni tonto de remate
Fui lo que fui: una mezcla
De vinagre y de aceite de comer
¡Un embutido de ángel y bestia!

Coplas del vino

Nervioso, pero sin duelo
A toda la concurrencia
Por la mala voz suplico
Perdón y condescendencia.

Con mi cara de ataúd
Y mis mariposas viejas
Yo también me hago presente
En esta solemne fiesta.

¿Hay algo, pregunto yo
Más noble que una botella
De vino bien conversado
Entre dos almas gemelas?

El vino tiene un poder
Que admira y que desconcierta
Transmuta la nieve en fuego
Y al fuego lo vuelve piedra.

El vino es todo, es el mar
Las botas de veinte leguas
La alfombra mágica, el sol
El loro de siete lenguas.

Algunos toman por sed
Otros por olvidar deudas
Y yo por ver lagartijas
Y sapos en las estrellas.

La montaña rusa

Durante medio siglo
La poesía fue
El paraíso del tonto solemne.
Hasta que vine yo
Y me instalé con mi montaña rusa.

Suban, si les parece.
Claro que yo no respondo si bajan
Echando sangre por boca y narices.

Advertencia

Yo no permito que nadie me diga
Que no comprende los antipoemas
Todos deben reír a carcajadas.

Para eso me rompo la cabeza
Para llegar al alma del lector.

Déjense de preguntas.
En el lecho de muerte
Cada uno se rasca con sus uñas.

Además una cosa:
Yo no tengo ningún inconveniente
En meterme en camisa de once varas.

Señoras y señores

Señoras y señores
Ésta es nuestra última palabra
-Nuestra primera y última palabra-:
Los poetas bajaron del Olimpo.

Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artículo de primera necesidad:
No podemos vivir sin poesía.

A diferencia de nuestros mayores
-Y esto lo digo con todo respeto-
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.

Nosotros conversamos
En el lenguaje de todos los días
No creemos en signos cabalísticos.

Además una cosa:
El poeta está ahí
Para que el árbol no crezca torcido.

Éste es nuestro mensaje.
Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
Al poeta Barata
Al poeta Ratón de Biblioteca. […]

Por cierto, hablando de la obra de Nicanor Parra, les recomiendo que busquen la antología Poemas para combatir la calvicie, compilada por Julio Ortega y publicada en la colección Tierra Firme del Fondo de Cultura Económica.

About Irad Nieto

About me?
This entry was posted in Poesía, Premios, Reportaje, Revistas culturales. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s