Un poema del siempre fascinante Fabio Morábito

Años ha que no*

Años ha que no me topo
con albinos,
los mártires del sol,
los que se cuecen de por vida a
fuego lento.

Casi ciegos de día, repelentes
para algunos,
sin melanina defensiva,
la noche es su único pigmento.

Los que viven en los climas fríos
no llaman la atención
recortados sobre un fondo de nieve,
pero tarde o temprano los descubren.

¡El miedo al albinismo de los nórdicos,
que sienten una afinidad de base
con las personas que carecen de
pigmentos!

¡La mala fe del rubio ante el albino,
que no tienen los indios de la selva,
donde el albino junta la luz a raudales
como un panel solar y emite
de noche una blancura
que es un atisbo de alumbrado público!

Más de una tribu en el fondo del follaje
quisiera un ser así, de cuarzo,
una pila viviente, un acumulador
de keroseno humano,
un héroe diamantino.

¡Ahí va un albino, atrápenlo!
Porque un albino no es de nadie,
suelta su luz de noche al caminar.

¡Hay que atraparlo antes que
amanezca!
Porque de día en la luz del trópico
nadie se atrevería a tocarlo,
lo llevan enjaulado,
los niños ese día no van a clases,
es al atardecer cuando lo sueltan,
le gritan para que se vaya,
quieren ver cómo se prende
y la tribu lo sigue
a una distancia prudente
como se sigue a una luciérnaga, a un
fantasma.

*Publicado en la revista La Otra, octubre-diciembre 2011.

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2 Responses to Un poema del siempre fascinante Fabio Morábito

  1. Ginebra says:

    A lo largo de la historia ha habido tanta superstición en torno a los albinos… hoy en día continúa en algunas zonas de Africa, donde incluso tienen que esconderse para no ser asesinados. Ni después de muertos tienen un descanso, porque sus tumbas (sus cuerpos) son presa de los profanadores que ven en sus huesos un amuleto sexual de primer orden.
    Un poema maravilloso que cuenta la tortura a la que se ven sometidos los que son diferentes. Muy lúcido, muy crítico. Me encantó.
    Besos

  2. Irad says:

    Sí, Ginebra. Una gran discriminación la que padecen los albinos, y como bien cuentas hay lugares en que incluso se les asesina. Nada como un poema para sacudirnos por dentro y obligarnos a repensar la tan presumida condición humana. Me gusta mucho, muchísimo, la poesía de Morábito (dáte el tiempo de leerlo un poco más).

    Besos!!

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