Poema de Jennifer Clement

Sueño de una noche

En mi sueño me tenías
atrapada en tus mandíbulas, asida por el cuello.
Tú dijiste, porque en mi sueño tú hablabas,
que yo olía a hoces y tierra revuelta,
a la hoja de metal rojo oxidado de una trampa con dientes.
Tú probaste mi cuello, mi piel, mi suave piel
alrededor de mis patas y mi blanco rabito, las elegantes
largas orejas, el lomo y la pierna.
Tú abriste en canal mi vientre y miraste dentro de mi cuerpo
y tocaste lo que no era para tocar,
lo que no era para la luz
incluso para la luz de los sueños.
En el adúltero sueño encajamos.
Yo usaba tus zapatos y tus guantes,
con mi blusa envolvías tu cuello,
tu corbata azul estaba anudada a mi muñeca.
Nuestros botones, abotonados y desabotonados
hasta el amanecer, hasta que yo soy la única que queda
como Demetrio
—Puck nunca limpió sus ojos—
que deja el bosque,
todavía en el sueño y por siempre.
Cuando me encuentro contigo, el lunes o el martes,
digo buenos días caballero,
sí caballero,
buenos días señor
y tú sonríes y me das la mano y no sabes
de la leche que tú lamías entre mis dedos,
dedos sumergidos en la leche de la blanca ropa de la cama.

(Poema publicado en el suplemento Laberinto)

About Irad Nieto

About me?
This entry was posted in Poesía, Suplementos. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s