El lenguaje de los símbolos

En un ensayo publicado por Laberinto, Sicilia y los símbolos, Francisco Segovia afirma que El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad no sólo esgrime, en su lucha, razones, argumentos y conceptos, sino que ofrece y habla también a través de símbolos (“que son materia de la vida cotidiana”). A propósito de los criticadísimos besos del poeta Javier Sicilia al Presidente Calderón y al Senador Beltrones, Sicilia explica que “los besos tienen el mismo sentido que la conspiratio (así se llama también la revista que dirige el poeta): compartir el aliento”. Con este acto simbólico Sicilia lleva y entrega la Paz; el problema es que, al parecer, con sus interlocutores termina, o al menos así lo indican sus rostros. Escribe Segovia en los últimos párrafos:

El beso que Javier Sicilia le plantó a Manlio Fabio Beltrones no sólo expresa el amor al prójimo (y hasta al enemigo), como tanto se ha dicho. Si se toma en los términos cristianos en que se dio, entonces ese beso pide una respuesta: esa que se dan unos a otros los fieles, al final de la misa, cuando se besan ente sí. Los fieles “se dan la paz”; esto es, se la pasan unos a otros. La paz corre entre ellos, en su comunidad. Y sólo se detiene ahí donde la comunidad termina. En Beltrones, por ejemplo. ¿O alguien se imagina a Beltrones repartiendo la paz, pasándola? No, claro. Beltrones detiene, confisca y pervierte lo que el símbolo expresaba.

Si hay algo repugnante en el beso de Sicilia a Beltrones, es Beltrones mismo quien primero lo muestra. Las fotos retratan su gesto, a un tiempo de indefensión y repugnancia. Sicilia le toma la cabeza con ambas manos, como un sacerdote que levanta el cáliz antes de beber de él. Y Beltrones se siente, más que humillado, violado por ese beso. ¡Un macho de México, besado así por un poeta! ¿Cómo responder a eso? A Beltrones sólo le queda mostrar que él no participa del acto, que no devuelve el beso. Tiene miedo del contagio y se queda tieso, sufriendo estólidamente el contacto de esos labios, la conspiratio de esos labios. Aguanta la respiración.

Si el beso de Sicilia tiene la intención de humanizar al enemigo, de transformarlo, la rigidez de Beltrones muestra la resistencia, la persistencia de lo que es en eso mismo que es. Beltrones se resiste a humanizarse. Es el sapo que no quiere convertirse en príncipe, el sapo que odia a la princesa. ¡Todo un símbolo!

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