Poemas de Fabio Morábito

Uno siempre regresa a la complicada y bella simplicidad de la poesía de Morábito:

Época de crisis

Este edificio tiene
los ladrillos huecos,
se llega a saber todo
de los otros,
se aprende a distinguir
las voces y los coitos.
Unos aprenden a fingir
que son felices,
otros que son profundos.
A veces algún beso
de los pisos altos
se pierde en los departamentos
inferiores,
hay que bajar a recogerlo:
“Mi beso, por favor,
si es tan amable”.
“Se lo guardé en papel periódico”.
Un edificio tiene
su época de oro,
los años y el desgaste
lo adelgazan,
le dan un parecido
con la vida que transcurre.
La arquitectura pierde peso
y gana la costumbre,
gana el decoro.
La jerarquía de las paredes
se disuelve,
el techo, el piso, todo
se hace cóncavo,
es cuando huyen los jóvenes,
le dan vuelta al mundo.
Quieren vivir en edificios
vírgenes,
quieren por techo el techo
y por paredes las paredes,
no quieren otra índole
de espacio.
Este edificio no contenta
a nadie,
está en su época de crisis
de derrumbarlo habría
que derrumbarlo ahora,
después va a ser difícil.

Oigo los coches

En la mañana oigo los coches
que no pueden
arrancar.
A lo mejor, entre los árboles,
hay pájaros así,
que tardan en lanzarse
al diario vuelo,
y algunos nunca lo consiguen.
Me alegro cuando un auto,
enfriado por la noche,
recuerda al fin la combustión
y entiende sus circuitos.
Qué hermoso es el ruido
del motor,
la realidad vuelta a su cauce.
¿Cómo le harán los pájaros
para saber en qué momento,
si se echan a volar,
no corren ya peligro?
¿Qué nervio de su vuelo
les avisa
que son de nuevo libres
entre las frondas de los árboles?

El tráfico no cansa

El tráfico no cansa,
nos cansarían las calles
anchas, despejadas,
como nos cansan los sermones.

El tráfico amalgama
y nos libera de una cantidad
de calles fatuas,
sin remedio.

Uno se deja transportar
por otras decisiones,
se integra a un ritmo,
apenas se desvía de un tronco
otro lo absorbe,
poniéndolo al corriente.

Nadie se queda solo
con sus argumentos,
nadie se pierde.

El tráfico lo surte
a uno de más tráfico,
lo reconduce siempre
aunque por poco
al punto que dejó.

Así eran las murallas
de otra época:
traían de vuelta a cada uno,
a nadie lo dejaban solo
con sus argumentos.

Café

Rodeado escribo,
me aíslo en el barullo,
dejo descortezarme
hasta encontrar la voz que busco
(no escribo nunca la mía),
y así me gano, entre estas voces,
mi escritura,
y todos vienen a lo mismo,
a consumir no el desayuno que ordenaron,
sino este vocerío,
porque el bullicio es nuestra cafeína.

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2 Responses to Poemas de Fabio Morábito

  1. Ginebra says:

    El poema ” Época de Crisis” es fantástico. Nunca se le ha perdido a nadie un beso en mi departamento, ni a mí en ningún otro piso del edificio en el que vivo, será que aún no es demasiado viejo:)
    Besos

  2. Irad says:

    Ginebra:

    Es probable que le falten (a tu edificio y tu departamento) todavía algunos años para llegar a su época de crisis. Quizás ahí viven muchos jóvenes y, entre ellos, quiero creer, los besos no se pierden, se comparten. Pero la imagen de un beso caído y extraviado me encanta. Me gustaría llegar a mi casa y encontrarlos en el patio y en todos los rincones.

    Besos (espero que no caigan al mar durante el viaje).

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