Guillermo Fadanelli: “Qué lejos estoy de la conciliación y el sosiego”

En nexos Guillermo Fadanelli nos relata una terrible experiencia callejera que vivió en la Ciudad de México (“la de la esperanza”), de esas que, cada vez más, se tornan cotidianas en un país sumido en la violencia, la corrupción y la impunidad. “Es a partir de esta constante clase de experiencias que el sueño se pierde, que la confianza abandona tu mirada y que las estadísticas o diagnósticos que hacen los expertos acerca de la buena salud de una ciudad o de un país te parecen mentiras o fábulas interesadas. Cuando la tranquilidad se pierde las palabras suenan como pasos que anteceden a la muerte. Qué lejos estoy de la conciliación y el sosiego”, escribe el novelista y ensayista. Leamos algunos fragmentos de su historia:

Seré drástico: en la ciudad de México sólo parece haber espacio para los románticos, los cínicos, los maleantes y los apocados. El resto de sus habitantes son rehenes de su miopía y de sus buenas intenciones. Lo tajante de esta afirmación tiene sus raíces en mi pasado. Yo milité durante un tiempo en el único ejército que ha durado casi tres siglos de edad: la milicia romántica, ésa para quien la enfermedad es un buen síntoma y las formas bellas o clásicas son nocivas y no representan la condición trágica del ser humano, su verdadera y única esencia. “De la destrucción nacerá la primavera”, escribió Hölderlin pintando en serias y vehementes palabras la más íntima aspiración de los hombres románticos. ¿Y acaso hay escenario más adecuado y propicio para ejercer la vocación romántica que esta ciudad plena de vicios donde se practica la mentira, la rapiña y el arte de odiar calladamente? Un verdadero campo de batalla.

Debo confesar que me he visto empujado a meter los puños más de una vez cuando mis intenciones no han sido más que pasear o caminar tranquilamente por las calles de una ciudad en donde he vivido toda mi vida. He sido asaltado con armas de toda clase, perdí un automóvil en un robo y decenas de taxistas o meseros se han ensañado en mi persona cuando me ven sonreír o dan por hecho que estoy ebrio o descuidado. He enviado al hospital a un par de tipos que no supieron medir mi temperamento y más de una vez he tenido que correr con el único fin de evitar mi prematuro sepelio. Para medir la sangre de mi ciudad no tengo estadísticas o estudios de sociología, sino experiencias y mis pasos son un buen termómetro para reconocer la tierra por donde camino.

Debían ser poco menos de las cuatro de la mañana cuando recorríamos la acera sur de la avenida Álvaro Obregón en dirección a la calle Mérida: Carlos, mi amigo de andanzas nocturnas, Gala una joven aspirante a escritora que se acercaba presurosa a los veinte años, y yo que nunca he aprendido a divertirme sanamente. Las luces calcáreas y evanescentes que iluminaban la calle bastaban para distinguir a los perros dormidos de los cuerpos humanos que dormitaban en una banca del camellón, en la cavidad de una fuente reseca o al resguardo de una casa recostados en sus escalones de piedra. Esta vez no podíamos culpar a la oscuridad de esconder a los maleantes entre sus sombras. Veinte metros antes de llegar a Orizaba me di cuenta de que en esa esquina un automóvil, silencioso e inmóvil, aguardaba nuestra llegada. Dos cuadras atrás el mismo vehículo nos había seguido y acechado prudentemente en espera de una oportunidad para cerrarnos el paso. Tomé a Gala de un brazo y cruzamos apresurados hacia el camellón que divide Álvaro Obregón en dos sentidos, pero Carlos, ensimismado en su propia charla, continuó andando sin percatarse de que ya no estábamos a su lado, hasta que el asalto de tres hombres lo despertó de su placentera somnolencia

About Irad Nieto

About me?
This entry was posted in Crónica, Revistas culturales. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s