My Morning Jacket

Hugo García Michel publica en nexos un artículo sobre el origen y evolución del grupo de rock folk estadounidense My Morning Jacket, cuyo último disco, ‘Circuital’, vale mucho la pena conseguir y escuchar. Les dejo algo del recuento que nos propone el músico y periodista:

Surgir en un lugar tan sumido en la nada como Louisville, Kentucky, no parece del todo promisorio para una banda de rock que pretenda trascender más allá de su estrecho entorno local. Quisieron el destino, la suerte o las más diversas circunstancias, sin embargo, que allí se unieran cuatro jóvenes devotos de la música de Neil Young para conformar, en 1998, a un grupo de rock folk que parecía uno más perdido entre miles.

Encabezado desde ese entonces por el cantante, compositor y guitarrista Jim James y con el nombre de My Morning Jacket, el cuarteto conformado también por el guitarrista Johnny Quaid, el bajista Tom Blankenship y el baterista J. Gleen grabó en 1999 su primer disco, The Tennessee Fire, con la ayuda del tecladista Danny Cash, quien no tardaría en convertirse en el quinto elemento de la agrupación. El álbum pasó prácticamente desapercibido en Estados Unidos, aunque logró algún impacto en Holanda (¿?) y ello permitió la realización de una breve y muy poco trascendente gira por algunas ciudades de los Países Bajos.

De regreso en Kentucky, hubo cambio en la batería (con el ingreso del peculiar Patrick Hallahan) y dos años más tarde apareció un nuevo esfuerzo discográfico, bastante más interesante en lo musical y lo letrístico. At Dawn (2001) constituyó el verdadero amanecer de My Morning Jacket, ya en pleno nuevo siglo, puesto que en esa placa surgieron por vez primera algunas de las cualidades estilísticas del entonces ya quinteto: seguía siendo un grupo de alt-folk, pero con una mayor fuerza, con un sonido mucho más sólido y con gran poderío guitarrístico. Sin embargo, aún no podía hablarse de una originalidad plena.

Mientras tanto, el rock se movía por misteriosos caminos. Era el momento de bandas neoyorquinas como The Strokes e Interpol y un conjunto como My Morning Jacket resultaba un tanto anticuado y propio únicamente de las radiodifusoras universitarias. Esto hizo que tuviera tan sólo a unos cuantos seguidores, quienes comenzaron a convertirlo en un grupo de culto. Ni siquiera su álbum de 2003, el estupendo It Still Moves, consiguió moverlos de ese rango, a pesar de que otros elementos alimentaban ya su música, en la que podían escucharse trazas lo mismo de Velvet Undergound que de Lynyrd Skynyrd o del soul y el rhythm and blues a la Stax Records. Ello por no hablar de la voz de Jim James, cada vez más reconocible e inimitable (alguien escribió que su timbre es como la mezcla entre un arcángel y la rana René de los Muppets)

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