Por los márgenes

Hace algunas semanas confesé, expliqué y defendí mi saludable manía de subrayar libros, anotar y garabatear en sus márgenes. De mis manos, pocas veces ha salido ileso un libro. No puedo entender la lectura de libros sin el subrayado. Fabio Morábito criticó a los subrayadores por enfocar su lectura en frases y no en la construcción total de, por ejemplo, un relato; también porque subrayar “esteriliza la escritura” (esto es incomprensible para mí). La artista Cecilia Szperling –con motivo de los 10 años del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires— organiza el ciclo Libro Marcado en el que reúne a un escritor y un artista visual para que rastreen sus libros subrayados y reconstruyan historias públicas y privadas, para que revivan la escena de su crimen.

En el reportaje Anotaciones al margen, publicado en Revista Ñ, se traduce un fragmento del poema Marginalia, de Billy Collins, que revela la lectura de un ejemplar de El guardián en el centeno, y de sus anotaciones, en una biblioteca pública: “algunas marcas que parecían de grasa / y al lado de ellas, escrito en lápiz / por una chica hermosa, lo supe / a la que no conocería nunca: ‘Perdón por las manchas de huevo, pero estoy enamorada’”.

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2 Responses to Por los márgenes

  1. Sin Ma says:

    La verdad, en mis lecturas, pocas por cierto, solo me atrevía a subrayar con lápiz, después, al ver como subrayabas con plumín negro, sin ningún remordimiento, sin importar el autor, sin importar la obra y que además, hacías notas en los márgenes, fué como pude atreverme a hacerlo con pluma sin ningún problema. El asunto es que cuando comparto un libro y se dan cuenta del subrayado me dicen “mejor dame el autor y el título para buscarlo”, creo que eso ha ayudado a conservar mis pocos libros. jeje!

    Saludos, Irad!
    Buen día!
    Sin Ma

  2. Irad says:

    Sin Ma:

    En materia de libros rayoneados, yo no puedo decir que haya pasado del lápiz a la pluma, pues nunca utilizo lápices (quiebro las puntas). Así, desde el principio fue natural para mí deslizar la pluma; y peor: las de gel. Tú bien sabes cómo he dejado algunos libros (los que me gustan). Me apena que a las malas costumbres te hayas acostumbrado tan rápido, jeje. Sorry! Lo bueno es que te ha servido para no prestar libros; luego no vuelven.

    Saludos!!

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