Ensayo de John Berger

Pronto comenzará a circular en librerías mexicanas el libro de ensayos Cumplir con una cita (coeditado por el Claustro de Sor Juana y Ediciones Era) del poeta, novelista y ensayista John Berger. Como adelanto, La Jornada publicó el ensayo Mineros. Va un fragmento del mismo:

Cuando se derrota la causa justa, cuando se humilla a los valientes, cuando hombres puestos a prueba al fondo y en la boca de los tiros de las minas son tratados como basura, cuando se cagan sobre el noble y los jueces en la corte creen mentiras y a los calumniadores se les paga por calumniar con salarios que podrían mantener con vida a las familias de una docena de mineros en huelga, cuando los policías gorilas, con sus macanas ensangrentadas, se encuentran no en el banquillo de los acusados, sino en la Lista de Honor,1 cuando se deshonra nuestro pasado y se desdeñan sus promesas y sacrificios con sonrisas de ignorancia y maldad, cuando familias enteras llegan a sospechar que aquellos que ejercen el poder son sordos a la razón y a toda súplica y que no hay recurso de apelación en ninguna parte, cuando poco a poco uno se da cuenta de que pese a las palabras que pueda haber en el diccionario, pese a lo que diga la reina o informen los corresponsales parlamentarios, pese a la manera en que el sistema se autodenomine para enmascarar su desvergüenza y egoísmo, cuando poco a poco uno se da cuenta de que Ellos se han propuesto quebrarte, se han propuesto quebrar tu herencia, tus destrezas, tus comunidades, tu poesía, tus círculos, tu hogar y, en lo posible, también tus huesos, cuando finalmente la gente se da cuenta de eso, también puede oír, sonando dentro de su cabeza, la hora de los asesinatos, de la venganza justificada. En los últimos años, durante noches sin dormir, en Escocia y Gales del sur, en Derbyshire y Kent, en Yorkshire, Northumberland y Lancashire, muchos oyeron, estoy seguro, al yacer reflexivos en su cama, el sonar de esa hora. Y nada podría ser más humano, más tierno, que semejante visión: los inmisericordes ejecutados sumariamente por los misericordiosos. La palabra “ternura” es la que nos es entrañable y la que Ellos nunca pueden entender, pues no saben a qué se refiere. Esa visión está surgiendo en todo el mundo. Los héroes vengadores ahora son imaginados y esperados. Ya son temidos por los inmisericordes y bendecidos por mí y quizá por ti

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