Hacia un nuevo pacto

El movimiento nacional por la paz al que ha convocado y encabezado (a raíz del asesinato de su hijo) el poeta Javier Sicilia logró reunir en la Ciudad de México, el pasado domingo, a miles de mexicanos indignados y agraviados por la violencia que padece nuestro país. Como escribió en La Jornada Bernardo Barranco, estamos ante una movilización profundamente ética, por lo mismo política, aunque se pretendan montar en ella partidos políticos y politiqueros profesionales. La prensa ha registrado también la opinión de escritores y analistas sobre el movimiento y la mal llamada guerra del presidente Felipe Calderón:

El momento de la ciudadanía, de Alberto Aziz.

¿De verdad no hay alternativas?, de José Antonio Crespo.

Apoyemos a Sicilia, de Alejandro Gertz Manero.

Cambiar o no cambiar, no es el dilema, de Mauricio Merino.

Cuarenta mil, de Arnoldo Kraus.

Este país vive una crisis ética sin precedentes, de Bernardo Barranco V.

Los costos ocultos de la guerra, de Jorge Carrilo Olea.

La marcha, de Héctor Aguilar Camín.

El poeta y la plaza, de Juan Ignacio Zavala.

La paz y la razón, de León Krauze.

¿De qué clase de pacto hablamos?, de Francisco Segovia.

Crónica de la marcha por la paz, la justicia y la dignidad, de Eduardo Vázquez Marín.

¡Ya basta! El foro y la marcha, de Emilio Rabasa Gamboa.

El verdadero enemigo, Alfonso Zárate.

No a la barbarie, de Adolfo Sánchez Rebolledo.

¡Sí! ¡Hasta la madre!, de Joaquín López-Doriga.

El reclamo y la propuesta, de Diódoro Carrasco.

Fashion guerrilla de Javier Sicilia, de Rubén Cortés.

La tensión entre lo que moviliza y lo que resuelve, de Blanca Heredia.

García Luna y la sucesión, de Jorge Fernández Menéndez.

Un poeta chamaqueado, de Ricardo Alemán.

Anarquía mata poesía, de Rafael Álvarez Cordero.

García Luna, ¿un funcionario intocable?, de Humberto Musacchio.

La marcha por la paz, de José Gil Olmos.

Rumbo al pacto, de María Elena Morera.

La marcha nacional. Una bitácora del dolor y la rabia, de Epigmenio Ibarra.

Movimiento por la paz, de Rogelio Gómez Hermosillo.

Acabemos con el miedo, de Eduardo Sánchez Hernández.

Movilización que produce instituciones, de Gustavo Gordillo.

Domingo ocho, de Bernardo Bátiz V.

Seguridad, un reclamo a marcha forzada, de Liébano Sáenz.

La marcha del silencio, de Renato Sales.

Reflexiones sobre la marcha por la paz, de Jorge E. Traslosheros.

La política y la sensibilidad, de Rolando Cordera Campos.

Escépticos y optimistas, de Jorge Carlos Ramírez Marín.

¿Cuál sociedad?, de Francisco Valdés Ugalde.

Ante emergencia nacional, movilización ciudadana, de Manuel Camacho Solís.

La hora de la sociedad, de John M. Ackerman

Sicilia, su error y la risa de los políticos, de Juan Pablo Becerra-Acosta.

Javier Sicilia y su causa, de Christopher Domínguez Michael.

Me sumo, una ironía de Jaime Sánchez Susarrey.

El circo en Palacio, de Ricardo Alemán.

Ambigüedades, de Fernando Escalante Gonzalbo.

¿Por qué hacer un pacto social?, de Alberto Aziz.

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16 Responses to Hacia un nuevo pacto

  1. Gracias Irad. Yo tengo una postura más bien crítica frente a la marcha y algunos puntos del discurso de Sicilia, aunque me parece muy respetable su dolor y que la gente se sume a expresar su descontento. Igual está bueno ver qué dicen los analistas políticos.

  2. Irad says:

    Hola, querida Miriam:

    Sé que has sido crítica con la marcha y con los discursos de Sicilia, he leído tus comentarios en Facebook. Yo me siento muy identificado con el movimiento en lo general y en gran parte de sus puntos concretos, pero no quiero ni puedo ser acrítico respecto de sus consignas y contenidos. Por eso vale la pena seguir leyendo y discutiendo lo que se ha dicho hasta ahora.

    Un abrazo!!

  3. Sí, yo he sido crítica con el movimiento pero eso no quita que no entienda la situación de terror en la que viven en el norte del país, una consternación por los casos de las muertes de inocentes en todo el país (empezando por los feminicidios en Juárez), la necesidad de reformar el sistema de justicia y a sus autoridades, y la desesperación ante una guerra que no parece tener fin.

  4. Irad says:

    Por supuesto, Miriam, de eso no tenía dudas.

    Saludos!!

  5. Claro, es evidente, pero la gente no lo entiende, digo, si ya no eres sensible a eso, seas de derecha o de izquierda (whatever that means), yo creo que ya ni cabes en el espectro político…muchas de las notas que posteas son muy críticas, estoy de acuerdo con la de Aguilar Camín, con la de León Krauze

  6. Irad says:

    Sí, Miriam, me parecen buenos textos, reflexivos. Hay otros, como los de Jorge Fernández y el de José Carreño (que apareció ayer en El Universal) que me parecen exagerados o estridentes en su acusación.

    Saludos!!

  7. Esos no los leí, comparto el punto de vista de Aguilar Camín y otros de que no es válido el argumento de que deben hablar también de los narcos, están en su derecho de pedirle cuentas al gobierno, es sólo que no sé, desde el principio había algo que no me hacía click, entre el “no todos los padres son poetas, pero todos los hijos son poemas” por algo esa frase medio cursi, y que en vez de pedirle a autoridades que resuelvan los casos en Juarez, los casos de todos esos “daños colaterales” se haya cambiado a una posición de puro desfogue contra el gobierno, y la parte de culpar completamente al gobierno y pedir en cambio la cabeza de García Luna (cuando llegan como los Aztecas a Tenochtitlán!), etc, etc Y me cae que entre los “cool” y los amigos, una ya quedó como conservadora mala onda admiradora de Felipín, que tampoco!

  8. Irad Nieto says:

    Miriam:

    A mí también me pareció un tanto cursi y hasta inadecuada la frase que mencionas; y al mismo tiempo, siguiendo el ejemplo de Orwell, me niego a llamar “daños colaterales” a las víctimas, a los muertos, a los acribillados, a los torturados y mutilados que nada tenían que ver con problemas de narcotráfico. Son muertos. Ahora bien, aunque no comparto la idea de culpabilizar únicamente al presidente de este desastre en nuestra seguridad cotidiana, pues habría que incluir a ministerios públicos, jueces, legisladores (de todos los partidos) y hasta ciudadanos, sí creo que Felipe Calderón tiene una enorme responsabilidad en lo que está ocurriendo en nuestro país. El vínculo existente entre el crecimiento del crimen (sobre todo homicidios dolosos) y la estrategia de seguridad de Calderón ya lo demostró Fernando Escalante Gonzalbo en nexos. Por eso, debemos exigirle cuentas, en principio, al titular del Ejecutivo. Por otra parte, pedir la cabeza de García Luna fue una equivocada nota para titulares que desplazó lo importante de la marcha, no creo que esto resuelva el problema.

    Saludos!!

  9. Estoy de acuerdo contigo, Irad. ¿Cuándo vienes al Defectuoso?

  10. Manuela says:

    Hola Irad: gracias por toda la documentación sobre las distintas opiniones de la marcha. Coincido mucho contigo. Creo que no sé puede pensar planamente entre buenos y malos, Estado vs. narcos. El gobierno también ha sido culpable por omisión y complicidad y esto se llama corrupción e impunidad. Por eso se me hizo atinado que el discurso de Sicilia se centrara (fuera de las cursilerías del lenguaje usado en algunas partes del mentado discurso, como tú y miriam señalan) en la corrupción del Estado. Es precisamente al Estado (Presidente,secretarías y por supuesto, la bola de congresistas que para eso están, como representates de la ciudadanía, etc) a quien se le debe exigir cuentas. En mi opinión, no creo que haya sido desatinado pedir la renuncia de García Luna (claro que hubo algunos radicales que hasta pedían más, ese es el problema de la política, no? lidiar con el conflicto y la variedad de perspectivas). El proceso, entre otros medios, ha documentado casos que comprometen a este señor. En cuanto a pactar con narcos fue una expresión desafortunada de Sicilia, de la cual se desmintió rapidamente. Me ha parecido innecesario tantos artículos dedidcados a esa expresión. Ahora bien, de los narcos podemos esperar cualquier cosa. Y sin embargo, no por eso estoy de acuerdo con que se mate a criminales por el simple hecho de ser criminales ¿y la justicia? Muchas organizaciones de DH han denunciado muchos atropellos por parte del Estado. Para encontrar medios o formas de resolver el problemota es necesario que no se niegue la realidad, que no se le vea en términos de blanco y negro. Si se sostiene que el gobierno no tiene culpa de nada, es, creo, de alguna forma, convalidar su estrategia y no acabar con un problema de raíz. Aclaro: los narcos están fuera de la ley de la manara más grosera. En fin, me extedí.
    saludos,
    Manuela

  11. Irad Nieto says:

    Hola, Manuela:

    Qué gusto saludarte de nuevo por aquí. Te contesto tarde porque estaba ocupado en otras cosas. Tu comentario me parece, as always, atinado, reflexivo e inteligente.

    Como lo escribí antes, estoy de acuerdo contigo en que el interlocutor es el gobierno, en todos sus niveles –federal, estatal y municipal; aunque la responsabilidad mayor del presidente, por su estrategia, no puede ignorarse- y funciones (ejecutiva, legislativa y judicial). Es a los servidores públicos a quienes debemos exigirles que asuman su responsabilidad legal y constitucional. En esto estamos de acuerdo, Manuela. Respecto de la renuncia de García Luna no creo que sea un desatino exigirla, pues como bien dices es un funcionario que ha sido cuestionado y denunciado frecuentemente, sin embargo, haberlo dicho en la marcha no fue muy afortunado, porque desvió la atención de lo importante hacia lo efectista. Claro, esto también nos habla de la prensa que tenemos, más interesada en titulares que vendan que en el desarrollo concienzudo de una crónica o un reportaje. Sobre el famoso pacto con los criminales, Manuela, creo que se sobredimensionó. Quien haya leído verdaderamente a Javier Sicilia en Proceso jamás habría tomado en serio lo del pacto. Fue un desliz que provino de la desesperación y la indignación ante la ausencia de autoridad.

    Te mando saludos!

  12. Irad Nieto says:

    Miriam,

    Se supone que debí haber viajado al defectuoso la semana pasada, pero no lo hice porque me enredé, o quise enredarme, en algunas compras mayores. Así que es probable que vaya en una o dos semanas.

    Saludos!!

  13. Marco says:

    Irad:

    Otro link que puede ampliar tu lista. Esta vez se trata de la perspectiva de Domínguez Michael:

    http://uupn.upn.mx/anuario/index.php/noticias-educativas/2011/650-reforma/34039-javier-sicilia-y-su-causa-.html

    ¡Saludos!

  14. Irad says:

    Gracias por el enlace, Marco.

    Me pregunto: ¿en verdad será tan torpe Sicilia como para no colocar a los criminales y narcotraficantes como primeros responsables de los crímenes? Es una obviedad. No creo que alguien discrepe, a pesar de los exabruptos discursivos, de ello. El principal responsable de un crimen es el criminal. Pero es el Estado, como conjunto de instituciones, y el gobierno los que tienen la obligación constitucional de garantizar nuestra seguridad (en este sentido nadie duda que Calderón tiene la legitimidad para combatir al narcotráfico; lo que se cuestiona es la estrategia).

    Saludos!

  15. Marco says:

    Irad,

    Coincido contigo, mi estimado compañero. Eso de irse al cuello del primer mandatario sin ningún tipo de argumento que tome una sana distancia de la pasión me parece una tontería que evidencia una cosa: en México se llega demasiado pronto a la política; o quizá deba decir “se cree llegar”. Ayer tuve en mis manos el libro de Walzer que me comentaste hace días, las ganas de comprarlo se hicieron aún más intensas pero temí quedarme corto de presupuesto cuando apenas comienza la quincena. ¿Tú qué dices? ¿Vale la pena el temprano sacrificio?

    ¡Saludos!

  16. Irad says:

    Marco,

    Por supuesto que vale la pena adquirir el libro de Michael Walzer. Ahora bien, debo decirte que, en una ciudad en la que poquísimos leen, y menos compran, el libro seguirá esperándote por un buen tiempo. No hay de qué preocuparse, pues.

    Por cierto, Marco, se llega demasiado pronto a la política, pero a la política partidista, una de las miserias que nos está afectando en muchos sentidos y en distintos ámbitos.

    Saludos!

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