Cuento de Guillermo Fadanelli

En el relato La nada, publicado en la revista nexos, el narrador Guillermo Fadanelli nos dibuja con sabrosa ironía el micro universo de un extraño (como todos) pero funcional matrimonio: una mujer impedida siquiera para pensar en recriminaciones contra su marido, nada que afecte el amor que siente por su compañero (“Todo lo que nos sucede es una bendición, lo bueno, lo malo, las plantas, nuestro hijo […] una bendición y nada más”) y un hombre joven con rostro de anciano cuya afición (como contador frustrado) consiste sumar y restar, un convenenciero –de esos que abundan en empresas y oficinas— para quien los amigos son una suma más en su agenda (“…sumemos al señor Páez en nuestra agenda de amistades y eso nos abrirá una puerta inesperada”). Aunque me dejó insatisfecho el final del cuento, les recomiendo su lectura. Siempre hay alguna sorpresa con Fadanelli y muchas verdades crueles, quiebres existenciales, como en toda literatura. Va un primer párrafo:

“Sí, los hombres siempre están metidos en asuntos importantes, cosas que cambiarán nuestra vida… eso dicen… al menos”. Esta clase de oraciones a medio cortar ocupaban la mente de Silvia cada vez que la acosaba un sentimiento de desazón. Aún así, ella nunca se permitía un pensamiento que pudiera ensombrecer el amor que sentía por su marido, el Joven Edwards. Los reproches van hilándose por sí mismos si no se les opone resistencia y Silvia había sido hasta entonces una experta en controlar el paso de las recriminaciones. “Todo lo que nos sucede es una bendición, lo bueno, lo malo, las plantas, nuestro hijo, la salud de Edwards, la puerta de madera por la que jamás ha entrado un ladrón, una bendición y nada más”.

Durante la mañana de ese día el sol brillaba con la intensidad de una moneda de plata y las matas que crecían en las minúsculas macetas de barro a orillas de una ventana se erguían presurosas, como temiendo perder la vida de un momento a otro. “Son hermosas y sonrientes, mis plantas, como mis hermanas y yo cuando íbamos todas al mercado y los hombres no podían dejar de mirarnos con sus ojos de puerco…”. Silvia se había mudado a vivir con el Joven Edwards un mayo de nueve años atrás y ya desde entonces ambos pensaban que era su última oportunidad para hacer vida en común con otra persona. Ella era de naturaleza tímida y a Edwards le apodaban “el Joven” porque desde niño su rostro acusaba ya los estragos de una ancianidad prematura y las canas brotaban de su cráneo como hilitos de escarcha recostados unos sobre otros. Llamarlo “el Joven Edwards” era similar a decir a las personas: “Este hombre parece viejo, pero en realidad es más joven de lo que ustedes se imaginan”. Silvia no había concluido su adiestramiento en una escuela de aeromozas porque además de que los cursos eran costosos ella no tenía sonrisas suficientes para una profesión como aquélla. Por su parte, Edwards había realizado estudios discretos de contaduría. ¡Cuánta fe depositaba él en las sumas y las restas! En estas operaciones radicaba la esencia de todo lo que se hace y de todo lo que se piensa. Un hombre podía sentarse durante cinco semanas seguidas a hacer sumas y restas, y tarde o temprano encontraría los secretos de la vida. Hasta el hecho cotidiano de bañar a un perro consistía en sumar agua para después restar mugre y pulgas. Era probable que sus razonamientos filosóficos fueran un tanto corrientes, pero el Joven Edwards creía profundamente en ellos y esa misma noche una suma concertada en días anteriores demostraría que los principios sencillos pueden más en la vida que todo un tramado de complicaciones

About Irad Nieto

About me?
This entry was posted in Cuento, Revistas culturales. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s