‘Kapuscinski non fiction’

Para Revista Ñ, Héctor Pavón entrevistó al biógrafo Artur Domoslawski, quien en un libro de 2010 cuestionó y reveló los métodos periodísticos de uno de los cronistas más famosos y mitificados en los últimos tiempos, Riszard Kapuscinski, quien se distinguió por, digamos, literaturizar o ficcionalizar sus crónicas o reportajes. Por supuesto, muchos lo agradecemos. Va un fragmento de la entrevista:

Ha escrito un libro que generó una primera polémica porque muestra “otro” Kapuscinski…

Es otra cosa, está escrita con simpatía. Lo explico con matices, no oculto cosas polémicas, desfavorables. Pero es un libro que lo trata con justicia. Aunque hago ciertas preguntas sobre su vida política, personal, sobre la porosidad de las fronteras entre periodismo y literatura.

En cuanto a la recepción…

Por primera vez mucha gente se preguntó públicamente sobre el contenido de su obra, que merece una reflexión crítica. Creo que la mayor decepción fue que hubo quienes dijeron que este libro era contra Kapuscinski. Obviamente que no es así.

Hay un capítulo del libro que se titula “¿Por qué en Polonia no se critica a Kapuscinski?”. ¿Es un prócer al cual usted puso en duda?

Sí, bueno creo que cada país, tiene sus mitos, sus santos entre comillas, sus intocables. Por muchos años a Kapuscinski no se lo criticó. No se pensaba muy profundamente el contenido de la obra, se lo admiraba como a nuestro gran escritor, que se hizo famoso en el mundo, conocido en todas partes. El problema fue cuando di ejemplos del contenido político de su pensamiento y de su obra, especialmente en un país que es de derecha. Falta de crítica también significa que la obra no era bien pensada, simplemente era: “¡Ah, qué bonito escribe!”

Para describir la forma en que Kapuscinski trabaja usted usa el verbo “fabular”. ¿En polaco, también lo escribió así, con ese peso?

Yo intencionalmente uso esta palabra “fabular” y no “mentir” o “inventar”. Hay un matiz, una diferencia importante entre mentir, inventar y fabular. En primer lugar, “fabulación” es mucho más suave, más sutil. A la vez, la fabulación puede ser intencional y a veces, no. Por ejemplo, Kapuscinski usaba una fuente muy importante de su obra que es su memoria. Sabemos muy bien que la memoria también es creativa, complementa cosas que faltan, a veces lo hace intencionalmente y a veces no. Pero había también casos en los cuales él alimentaba su lengua intencionalmente, hay varias razones que trato de explicar del libro. Una razón es que venía de un país lejano cuyo idioma nadie entendía fuera de Polonia… Antes de que su obra estuviera reconocida como obra literaria o de periodismo, llega el mensaje de que era sobre todo “testigo del siglo XX”. Entonces sobre esta leyenda, yo diría que el 99 por ciento es verdadero, pero tiene también puntos ficticios. Cuando el personaje ya se hizo muy famoso en todas partes, es muy difícil corregir, desmentir ciertos elementos de la leyenda

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