Un discurso sobre los palillos chinos

En ilustrativo ensayo Leandro Arellano nos expone una metafísica de los palillos chinos, esos bastoncitos que con simpática sobriedad sustituyen a nuestros cubiertos:

En todas partes la ceremonia se halla en el origen de las civilizaciones, y entre los orientales constituye parte central de la vida cotidiana. Uno de los libros sagrados de la cultura china está dedicado a los ritos, que se aprenden en el seno familiar y en la escuela parvularia. La tendencia al orden y a la formalidad se arraiga desde la infancia entre los pueblos amarillos, donde todo acto se torna en solemnidad, la acción menos trascendente muda en protocolo y cualquier saludo conlleva reverencias elaboradas.

Vietnam, Corea y Japón heredaron de China no sólo la filosofía, religiones, cultura y la afición comercial, también emularon los ritos, la caligrafía, la escritura y los principios culinarios. Aprendieron a razonar como los chinos, cuyo pensamiento procede como en espiral y no tanto de modo lineal o dialéctico como en Occidente, igual que se instruyeron en las artes manuales y en el ceremonial.

Todos ellos, sin embargo, a la hora de comer no se embarazan como en Occidente, con una ancha hilera de cubiertos para su trabajada –ésa sí– lista de platillos. Les bastan los palillos, los bastoncillos simples, ligeros y flexibles con que sustituyen a toda cubertería.

El chino es artesano y artesano hábil, posee dedos de violinista. Incluso para comer como él hace con dos palillos, es necesaria cierta habilidad. Palabras más, palabras menos, así caracterizaba Henri Michaux su asombro ante los palillos chinos y la ingeniosidad de aquel pueblo laborioso.

No resulta fácil precisar la antigüedad de esos delicados instrumentos que prolongan los dedos humanos, pero Herbert A. Giles, en su clásica Historia de la literatura china, anota que hacia el siglo VI AC, los chinos ya se sentaban en sillas y comían a la mesa, comían en platos y en vasijas de barro. Es concebible que los palillos debieron inventarse en tiempos no anexos a esa época.

El ser humano crea en su andar aquello que necesita. El antecedente de los cubiertos son las manos. Hay pueblos que aún mantienen ese hábito. Desde luego, en el noreste de Asia suelen preparar su comida en trocitos, incluso el arroz se cocina de forma tal que puede ser llevado a la boca con los palillos, cuyo nombre en chino, kuaizi, significa los objetos de bambú para comer rápido

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