Arte y enfermedad

Les recomiendo este bello texto del escritor y médico Arnoldo Kraus sobre los vínculos entre el arte y la enfermedad:

Cuando cavilo sobre los vínculos entre arte y algunas vetas de la enfermedad suelo preguntarme acerca del origen y las razones de esas intersecciones. Siempre, sea a vuelapluma, o cobijado por pláticas con colegas, con artistas o por medio de lecturas llego a la misma respuesta. Dentro del arte es frecuente encontrar tintes o reminiscencias de algún ser querido enfermo, del dolor producido por la muerte de personas cercanas, de la poética del alma rota como consecuencia del desamor o de la devastación que sufren los seres queridos cuando enferman. Dentro de la medicina sucede algo similar: el enfermo que se suicida, el amante que finge una enfermedad o el sano que busca a toda costa convertirse en enfermo evocan imágenes del cine, de la poesía o del ballet.

Los tropiezos, los dolores y las noches inconclusas como consecuencia del mal, suelen convertirse en compañeros de la vida y de los días de cualquier persona. Quienes se dedican al arte no escapan a esa realidad. La pluma, el pincel, o el teclado pueden sufrir el contagio del alma rota o del hueco imposible de llenar tras la muerte del ser querido. El artista, preso de algún mal, o agobiado por los descalabros en el entorno de su vida, o en las de sus allegados víctimas de alguna patología, puede absorber esas heridas y darles otras formas, otros cauces. Pintar la enfermedad, retratar las cicatrices, o cincelar los adioses de las pérdidas son sucesos conocidos y frecuentes.

Durante el periplo de la enfermedad el dolor alimenta la melancolía. En ese duro camino, la libido invoca el tiempo viejo, el tiempo que ya no regresa, el tiempo cuando la esperanza contaba con las armas suficientes para derrotar a la realidad. En ese vaivén el artista se convierte en testigo del otro y en testigo de sí mismo. Cuando el artista reflexiona a partir de su “ser testigo”, la pulsión de crear se tiñe con nuevas y abigarradas ideas por el dolor que produce la enfermedad. Copio las primeras líneas de Autopsicografía, parte del Cancionero, de Fernando Pessoa: “El poeta es un fingidor. / Finge tan completamente / que hasta finge que es dolor / el dolor que en verdad siente”.

Los vínculos entre arte –pintura, literatura, danza, fotografía y música– y enfermedad son vastos. Así como en ocasiones el artista se nutre de la enfermedad, también, en ocasiones, la enfermedad mejora o desaparece gracias al arte. En medicina es fácil rastrear incontables ejemplos en que el enfermo parece haber sido extraído de algún párrafo literario, de una figura de un cuadro o de alguna fotografía. El artista y, en ocasiones el médico, entretejen la literatura de la realidad con la ficción de la vida y ambas con los destrozos de la enfermedad

About Irad Nieto

About me?
This entry was posted in Diarios, Ensayo. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s