Sobrevivir entre escombros

Recordando un gran libro del filósofo Ernesto Garzón Valdés, Instituciones suicidas, el jurista Pedro Salazar Ugarte lamenta que algunos de los más importantes órganos constitucionales de garantía en México (CNDH, IFE…) se hayan casi autodestruido por disputas y ambiciones, con ayuda siempre de políticos y burócratas miopes, irresponsables y, sobre todo, ignorantes. A decir de Pedro, lo que queda son escombros de aquellas instituciones. Escribe:

Instituciones suicidas es el sugerente título de un libro de Ernesto Garzón Valdés. La idea rebota en mi mente desde hace días y, cada que la pienso, me genera desazón y angustia. Lo que sucede es que se me antoja como la etiqueta que podríamos colgarle al fracaso de nuestra transición. “Las instituciones de garantía que creamos durante décadas han decidido inmolarse, ¿qué le parece a usted?” podríamos responderle a un extraterrestre imaginario que se interesara por la frustración del proyecto democrático constitucional que emprendimos hace algunos años. Así, de repente, sin más, primero empezó el IFE, después le siguió la CNDH, se contagió el Tribunal Electoral y, poco a poco, todas nuestras novísimas instituciones, una a una, en parte porque estaban mal diseñadas y en otra porque cayeron en manos de una generación miope, se fueron colapsando. Lo que usted ve —señor marciano—, créame, es sólo la fachada de un órgano estatal de garantía porque, por dentro, lo que existe son los escombros que dejaron tras de sí las disputas palaciegas, las ambiciones personales, los mareos de poder, la irresponsabilidad galopante y el golpeteo de los medios. Murieron de un mal que se llama enanismo autodestructivo, ¿cómo ve?

Es verdad que las instituciones de la transición —creadas para proteger nuestros derechos y para apuntalar a la democracia—, por su propia misión constitucional, debieron enfrentar intereses poderos. Las acecharon los medios de comunicación que no toleraron someterse a los rigores del derecho, las sitiaron los políticos sedientos de poder y las golpetearon los gobernantes molestos por sus incómodas decisiones: ¿a quién le gusta que le digan que violó derechos humanos o que debe entregar informaciones reservadísimas? Pero esa era su razón de ser: limitar al poder, domesticarlo con la fuerza de las normas para ofrecer protección y garantía a los derechos de las personas. Las diseñamos y las dotamos de ingentes recursos humanos, económicos y jurídicos para colocarse del lado más vulnerable en la ecuación del poder: los gobernados. Así que, sus directivos —comisionados, presidentes, magistrados, consejeros, etc.— no pueden recurrir al victimismo para justificar su fracaso. También ellos son responsables del colapso. Si hubieran leído a Weber y comprendido la ética de la responsabilidad —señor marciano— las cosas habrían sido diferentes. Pero también eran ignorantes o, al menos, desmemoriados

About Irad Nieto

About me?
This entry was posted in Diarios, Política. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s