Crítica de “El Peleador”

Hoy en La Jornada el crítico de cine Carlos Bonfil escribe sobre el filme El peleador (The Fighter), de David O’Russell, “un relato convencional […] sin mayores registros de originalidad o maestría. Un fragmento del texto:

Valores familiares. Uno de los aspectos más interesantes en El peleador (The fighter), de David O’Russell es la manera en que los guionistas combinan varios registros narrativos, entre ellos el documental, para ilustrar la meteórica carrera pugilística de Irish Mickey Ward (Mark Wahlberg), peso pluma originario de un barrio obrero de Powell, Massachussets, campeón mundial en su categoría en el año 2000 y célebre sobre todo por sus tres últimos encuentros en el ring con el campeón de origen italiano Arturo Gatti. El también realizador de la cinta bélica Tres reyes (2000) refiere la relación compleja y accidentada del joven Mickey con su medio hermano mayor Dicky Ecklund (Christian Bale, impactante), antigua gloria boxística local, precipitado en la mediocridad y amargura por su adicción a la cocaína inhalada y las presiones que la madre de ambos ejerce sobre todo mundo para que el joven deportista reivindique la reputación dañada del hermano y se convierta en campeón mundial de box, teniendo a Dicky como entrenador único y a ella como un manager virtual todo poderoso.

Nada detiene en efecto la voracidad ambiciosa de Alice Ward (Melissa Leo), una matriarca capaz de triturar la vida afectiva de su hijo menor y de sabotear sus primeras oportunidades en el ring, en su propósito de rescatar la gloria de su hijo favorito y propiciar su improbable regreso al ring. Al lado de sus siete hijas (sí, siete), cómplices iracundas en la misma faena de defensa del honor familiar, Alice arremete contra Charlene (Amy Adams), la amante de Mickey que procura mantenerlo lejos del tsunami sobreprotector, y contra los entrenadores que buscan romper el círculo de dependencia del joven con su hermano mayor. En medio de todo esto, el peleador novato manifiesta complacencia ante el chantaje sentimental y una gran debilidad de carácter, mismas que irá superando a lo largo de la película. Es claro: las peleas más difíciles las libra Mickey en el cuadrilátero familiar. Al respecto, apunta el crítico Anthony Lane: “Yo solía ver a las brujas en Macbeth como una pandilla temible, pero al lado de las hijas de Alice acaban pareciéndose más bien a las Andrew Sisters” (The New Yorker)

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