Italo Calvino relata la II Guerra Mundial

La editorial Siruela publicó el libro La entrada en guerra, que reúne tres relatos del escritor Italo Calvino ambientados en la Segunda Guerra Mundial. El Cultural ofrece algunos párrafos del inicio del primer relato:

La entrada en guerra
El 10 de junio de 1949 era un día nublado. Eran tiempos en que no teníamos ganas de nada. Fuimos a la playa de todas formas, por la mañana, un amigo mío que se llamaba Jerry Ostero y yo. Se sabía que Mussolini hablaría por la tarde, pero no estaba claro si entraríamos en guerra o no. En las instalaciones de la playa todas las sombrillas estaban cerradas; paseamos por la orilla intercambiándonos suposiciones y opiniones, con frases que dejábamos a medias, y largas pausa de silencio.

Salió un rato el sol y salimos en un patín, los dos con una chica rubia, de largo cuello, que se suponía que debía flirtear con Ostero, pero que en realidad no flirteaba. La chica era de sentimientos fascistas, y de vez en cuando oponía a nuestros razonamientos un amaneramiento perezoso, levemente escandalizado, como ante opiniones que ni siquiera valiera la pena confutar. Pero aquel día estaba insegura e indefensa: era la víspera de su marcha, y lo lamentaba. Su padre, hombre emotivo, quería alejar a la familia del frente antes de que la guerra estallara, y desde ese mismo septiembre había alquilado una casa en un pueblecito de Emilia. Esa mañana, en el patín, seguíamos diciendo lo estupendo que sería no entrar en guerra, y poder seguir bañándonos tranquilamente. Hasta ella, con la cabeza inclinada y las manos entre las rodillas, acabó por admitirlo:

-Es verdad…, es verdad…, sería estupendo… -y después, para alejar esas ideas-: Bueno, esperemos que sea otra vez una falsa alarma…

Nos cruzamos con una medusa que flotaba en la superficie del agua; Ostero pasó por encima con el patín de forma que apareciera a los pies de la muchacha y así asustarla. La maniobra no tuvo éxito, porque la muchacha no se percató de la medusa y dijo:

-Oh, ¿qué? ¿Dónde?

Ostero le demostró la desenvoltura con la que manejaba las medusas; la subió a bordo con un remo, la puso boca arriba. La muchacha chilló, pero no mucho; Ostero volvió a arrojar el animal al agua.

Mientras me alejaba de la playa, Jerry me alcanzó, muy orgulloso.

-La he besado -me dijo.

Había entrado en su caseta exigiendo un beso de despedida; ella no quería, pero tras una breve pugna había conseguido besarla en la boca.

-Lo importante ya está hecho -dijo Ostero.

Habían decidido también escribirse durante el verano. Yo lo felicité. Ostero, hombre de entusiasmo fácil, me dio unas palmadas fuertes, dolorosas en la espalda.

Al volver a vernos, hacia las seis, habíamos entrado en guerra. Seguía nublado; el mar estaba gris. Camino de la estación pasaba una hilera de soldados. Hubo quien, desde la barandilla del paseo, los aplaudió. Ningún soldado levantó la cabeza.

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One Response to Italo Calvino relata la II Guerra Mundial

  1. Antonia says:

    “El 10 de junio de 1940 ( y no 1949) era un día nublado”

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