Vargas Llosa conservador y elitista

En la bitácora de la revista La Tempestad el narrador y ensayista Nicolás Cabral critica duramente al Mario Vargas Llosa articulista, no sólo político, sino sobre todo al autor de los últimos ensayos sobre la cultura, en los que Cabral percibe una postura elitista, profundamente conservadora. Van algunos párrafos del texto:

A Mario Vargas Llosa, que hace algunas décadas escribió dos o acaso tres novelas buenas, le sucedió algo extraño en cierto momento de su vida: pretendió pensar. No es, por supuesto, un deseo ilegítimo. Ya decía Descartes que “el buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo”, aunque sin duda estaba equivocado. La afirmación es refutada cada vez que Vargas Llosa se acerca al teclado para opinar. Como se sabe, no es potestad universal la producción de ideas. Por desgracia, en el caso del peruano vuelto español ni siquiera las nociones ajenas sirven para pensar: lo suyo es el arte de la repetición servil. Ya Juan José Saer enlistó, cuando Vargas Llosa –en una de sus abundantes páginas negras– se opuso al enjuiciamiento de los militares genocidas de la última dictadura argentina, los componentes de su prosa periodística: “La amalgama, la información trunca, la petición de principio y la pura mitomanía”.

Para medir los alcances del pensamiento de Vargas Llosa sirve cualquiera de sus artículos, pero dejemos de lado sus columnas de opinión política: en ese campo siempre ha sido un lamentable amateur, un servidor puntual del Consenso de Washington. Detengámonos en sus intervenciones culturales, un territorio en el que, presuntamente, algo entiende.

A Vargas Llosa le preocupa a últimas fechas lo que percibe como decadencia o banalización de la cultura. En dos conferencias recientes –“La civilización del espectáculo” y “Breve discurso sobre la cultura”– pretende llamar al orden. Finalmente el escritor, que tan convulsas transformaciones ideológicas ha experimentado, se deja ver como lo que es: un conservador, un defensor de la cultura burguesa. El par de textos ayuda a entender por qué, después de haber sido un narrador que valoraba las innovaciones de Faulkner, hoy Vargas Llosa sólo sabe hablar de Victor Hugo. Lo que le preocupa es que, al democratizarse, la cultura (según la entiende su “humanismo”) se esfuma. Esta concepción, profundamente elitista, se explica bien a través del célebre dictum de Benjamin: “No existe documento de cultura que no sea a la vez documento de barbarie”. Al defender cierta concepción (aristocrática) de la cultura, Vargas Llosa defiende su reverso bárbaro. Piénsese, si no, en su apasionada defensa (¡a posteriori!) de la invasión de Irak.

La estatura intelectual de Vargas Llosa puede medirse en función de uno de sus temas: el espectáculo. No se trata de comparar un artículo suyo con el célebre libro de Guy Debord, La sociedad del espectáculo (no hay condiciones intelectuales ni morales para hacerlo), sino de contrastar los procedimientos: donde el francés devela el mecanismo por el cual el capitalismo vuelve redituable el tiempo de ocio del trabajador a través del entretenimiento, Vargas Llosa encuentra un efecto de los ataques a la autoridad que formaron parte del movimiento de Mayo del 68: la pulverización de su amada cultura burguesa. ¿Con qué autoridad habla de banalización de la cultura un defensor radical de la economía de mercado, que convierte en mercancía absolutamente todo, incluyendo los libros y la figura del escritor?

About Irad Nieto

About me? Irad Nieto es ensayista. Durante varios años mantuvo la columna de ensayo “Colegos” en la revista TextoS, de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Publicó el libro de ensayos El oficio de conversar (2006). Ha colaborado en diversas revistas como Letras Libres, Tierra Adentro, Nexos, Crítica y Luvina, entre otras. Fue columnista del semanario Río Doce, así como de los diarios Noroeste y El Debate, todos de Sinaloa. Su trabajo ha sido incluido en la antología de ensayistas El hacha puesta en la raíz, publicada por el Fondo Editorial Tierra Adentro en 2006 y en la antología de crónicas La letra en la mirada, publicada en la Colección Palabras del Humaya en 2009. Actualmente escribe la columna quincenal “Paréntesis” en El Sol de Sinaloa.
This entry was posted in Blogs, Revistas culturales. Bookmark the permalink.

3 Responses to Vargas Llosa conservador y elitista

  1. Eduardo says:

    Vargas Llosa, como otros muchos (Fuentes, García Márquez), debió seguir el ejemplo de Rulfo: dos libros y adiós. Quizá ahora sería el mítico escritor de La ciudad y los perros y La casa verde y no el fantoche insufrible en que ha devenido.
    Y el señor todavía sueña con el premio Nobel.

    Like

  2. Irad Nieto says:

    Eduardo,

    Lo que dices aplica sobre todo a Carlos Fuentes, quien no deja de escribir libros malos. En cuanto a Vargas Llosa, obviamente me gustan algunos de sus libros; como articulista de El País confieso que textos como el que escribió sobre Irène Némirovsky (“Bajo el oprobio”) me agradan, pero sus posiciones políticas, a veces disfrazadas por un liberalismo que se jacta de neutralidad ideológica, sí me parecen muy conservadoras.

    Saludos!!

    Like

  3. Jorge says:

    Parece Eduardo que Vargas Llosa ha dejado de soñar con el Nobel…

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s