Redada del Velódromo de Invierno

En París, verano del 42 el crítico literario Ernesto Ayala-Dip nos recuerda una tragedia, un acto de barbarie que muchos ignoran y otros tantos burgueses satisfechos o artistas fatuos ignoraron en su tiempo: en París (la Ciudad Luz), el 16 de julio de 1942, a las 4 de la mañana, miles de judíos (12, 884) fueron detenidos y llevados al Velódromo de Invierno, donde los concentraron y los humillaron, para luego enviarlos, por órdenes de los nazis, a Auschwitz. La vergonzosa operación policial francesa se llamó Viento Primaveral; arrestaron a 4, 051 niños; 5, 802 mujeres; 3, 031 varones. Entre los detenidos iba Irène Némirovsky, quien murió gaseada, como miles en Auschwitz.

Escribe Ayala-Dip:

La primera vez que asocié la ciudad de mis sueños de juventud con un ejemplo de barbarie histórica fue leyendo Dora Bruder, de Patrick Modiano. La segunda se produjo con la lectura de Velódromo de Invierno, de Juana Salabert. Y hubo una tercera vez: Suite francesa, de la novelista de origen ruso Irène Némirovsky. Aquella desdichada jornada tiene una fecha y hora exactas: 16 de julio de 1942 a las cuatro de la madrugada. Y un lugar preciso: el Velódromo de Invierno de París (distrito XV). ¿Qué ocurrió ese tórrido día? Miles de judíos fueron conducidos al Velódromo de Invierno. Después de ser internados en condiciones humillantes, se los condujo a Auschwitz. Unos 4.000 eran niños menores de 16 años.

En términos de logística, dicha decisión se había tomado el 20 de enero de 1942, en una villa a orillas del lago Wansee, en Alemania. Ese todavía bucólico lago es una zona de esparcimiento para los berlineses de hoy. En medio de una espesa arboleda, se llega a la villa de mediocre arquitectura. Entre sus paredes se decidió la Solución final al problema judío (Endlösung der Judenfrage, en alemán), con sus respectivos protocolos para llevarla milimétricamente a cabo. La unidad alemana responsable de la iniciativa recayó en la sección IVB4 de la Gestapo, dirigida a la sazón por Adolf Eichmann, cuyos delegados de las SS Theodor Danneck, Heinz Rothke y Alois Brunner (probablemente muerto en Damasco en los años noventa), dieron la orden a la policía francesa, con el beneplácito del Gobierno de Vichy, para iniciar la operación llamada Viento Primaveral, que haría que 12.884 judíos fueran arrestados (4.051 niños; 5.802 mujeres; y 3.031 varones, ciudadanos franceses que habían sido condecorados, algunos de ellos, en la I Guerra Mundial).

Los gendarmes y policías franceses (9.000) se afanaron en perfeccionar la redada hasta su máxima crueldad. Cien prisioneros se suicidaron.

Un amigo holandés me contó un día que había propuesto a un colega extranjero un paseo por Ámsterdam. Bordeando los canales, llegaron casi sin pretenderlo (aunque eso no podría asegurarlo, acotó freudianamente mi amigo) a la casa de Ana Frank. A la puerta del legendario domicilio, se agolpaba una larga cola de visitantes. Ante la disyuntiva de hacer la cola o seguir caminando, el colega catedrático le contestó a mi amigo que preferiría proseguir la ruta, entre otros motivos, se disculpó, porque estaba un poco cansado del tema “judío”. “Lo dijo con tanta educación y flema que llegué casi a convencerme de que el tema judío podía realmente llegar a cansar”, comentó mi amigo. “Es evidente que mi colega no era antisemita. Pero practicaba esa distancia, indiferencia y desapego, que mucho me cuesta no interpretar como, sin nunca serlo, a la connivencia con el antisemitismo”, reflexionó dolido.

Por mi amigo holandés, que no es judío, supe de la existencia del libro de Modiano. En el verano del 42, en París, desapareció la adolescente judía Dora Bruder. El escritor francés encontró, años después en un diario de la época, una nota donde sus padres rogaban a quien supiera algo de su hija que se pusieran en contacto con ellos. El mismo 16 de julio es arrestada Irène Némirovsky y conducida al siniestro velódromo (derruido en 1957). Quién sabe si Dora e Irène se conocieron. De Dora Bruder, Modiano no pudo averiguar nunca su último paradero. Irène Némirovsky murió gaseada el 17 de agosto del mismo verano.

¿Importó a alguien aquellas redadas antisemitas? No importó a casi nadie, salvo, todo hay que decirlo, a algunos parisienses de bien que se jugaron la vida protegiendo a sus conciudadanos judíos. Pero en general, todo el mundo siguió en lo suyo. Se denunció a cambio de prebendas. Escritores de la talla literaria de Céline ya se sorprendían en 1941 de que los soldados alemanes no mataran a tiros por las calles a los judíos.

Si uno lee La agonía de Francia, de ese gran periodista que fue el andaluz Manuel Chaves Nogales, verá que en sus páginas se describen con sorprendente lucidez, en el momento exacto de los hechos observados, la escasez moral de la mayoría de parisienses, y sobre todo la falta de entereza de su burguesía, clase solo atormentada por el temor a que no la dejaran acudir a sus habituales cabarets para bailar la danza de moda en esos días, como si nada luctuoso se cerniera sobre su ciudad. Sobre su país. Y sobre Europa.

El verano del 42 las terrazas de los cafés parisienses estaban llenas de gente satisfecha con su vida. Los enamorados no judíos podían, bajo los cielos encendidos de París, hacerse promesas de amor eterno. Los artistas, proseguir su sublime obra. Se seguían también haciendo negocios, algunos muy espirituales, como el que planeó el editor Gaston Gallimard: pujar el 20 de enero del mismo año por la adquisición de la editorial Calmann-Lévy, cuyos anteriores propietarios eran judíos.

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6 Responses to Redada del Velódromo de Invierno

  1. Delia De Menza says:

    Recién terminé de leer la novela de Tatiana de Rosnay “La llave de Sarah” cuya trama central es la misma, lo ocurrido el 16 de julio de 1942 en el corazón de París….buenisima muy atrapante

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  2. Irad says:

    Estimada Delia:

    Muchas gracias por tu comentario. La verdad es que no conozco la novela que mencionas, pero el tema, por sí mismo, es muy interesante.

    Saludos!!

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  3. A mi me parece tan interesante este tema….. algun dia espero viajar a paris especialmente al distrito XV donde ocurrio todo esto, hace unos cuantos meses no sabia de todo esto pero gracias a la novela que ya mencionaste Delia de Menza puedo investigar mas sobre el tema

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  4. Cuau says:

    Excelente reseña. Me toco leer el libro que menciona Delia y empece a investigar mas sobre este caso. Todo esto hace sentir un sentimiento de frustración e indignacion, que vergüenza, ya no veo la diferencia de un alemán nazi a un policia francés.
    Interesante lo que hace referencia el libro de que a los niños los obligaban a llevar la estrella bordada en la ropa y ver que los mismos niños franceses aplicaban el antisemitismo puro contra esos niños.

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